El Museo del Prado tenía su propia Mona Lisa, una copia de la obra del maestro italiano que llevaba colgada en las paredes del museo madrileño desde hace catorce años, hasta que un estudio técnico con motivo de una exposición en el Louvre desveló que el repinte negro que cubría el cuadro, realizado 200 años después, ocultaba un paisaje. Este hallazgo hace concluir a los investigadores del Prado que la copia fue pintada en el taller de Leonardo da Vinci y fue una de las primeras en salir de su bodega.
“Este descubrimiento nos invita a mirar con otros ojos la
original y es probablemente la primera copia de La Gioconda realizada en el
taller de Leonardo Da Vinci”, subraya Miguel Falomir, jefe del departamento de
Pintura Italiana del Renacimiento del Museo del Prado en una improvisada rueda
de prensa tras saltar la noticia de la conclusión de las investigaciones.
![[Img #2795]](upload/img/periodico/img_2795.jpg)
Los estudios y análisis técnicos comenzaron hace dos años
cuando el Museo del Louvre de París pidió al Prado el cuadro con motivo de la
exposición que inaugurará en marzo dedicada al cuadro La Virgen, el niño y
Santa Ana, de Leonardo, pero fue gracias a las radiografías y fotografías con
infrarrojos cuando aparecieron una serie de elementos, hasta entonces
desconocidos, el principal de ellos, el paisaje. “Es un paisaje
extraordinariamente similar al original”, apunta Falomir, quien subraya que
tras el análisis de pigmentos se concluye que el repinte negro que cubría la
Mona Lisa del Prado es, al menos, 200 años posterior al original.
El cuadro comparado con el original presenta algunas
pequeñas diferencias pero lo más interesante, según Falomir, demuestra que el
cuadro, “con absoluta certeza”, está hecho en el entorno de Leonardo da Vinci o
en el propio del taller del pintor. “Es consecuente con la técnica y las
características de los cuadros que están producidos en el taller del artista,
es una de las muchas replicas que hacían sus ayudantes”, alega el experto del
Museo del Prado.
Respecto a la autoría, Miguel Falomir precisa que las
investigaciones están en un estado preeliminar, pero avanza que tiene
similitudes con la obra de uno de sus ayudantes, Francesco Melzi, y se descarta
por completo la intervención de la mano de Leonardo da Vinci.
La obra llegó al Museo del Prado procedente de la antigua
Colección Real. No se sabe exactamente la fecha de su llegada a España pero
Falomir apunta que el cuadro estaba ya en nuestro país en las primeras décadas
del XVII. Según Falomir, hay tres elementos que siempre han diferenciado la
copia del Prado del original que exhibe el Louvre: en primer lugar la diferente
factura; en segundo lugar, las cejas, porque la Mona Lisa del Prado tiene cejas
y la de Leonardo da Vinci, no, y en tercer lugar, la ausencia del paisaje.
“Durante mucho tiempo se pensó que era una obra hecha en Italia teniendo en
cuenta que el original Leonardo lo llevó consigo a Francia, donde murió”,
argumenta el responsable de Pintura del Renacimiento del Prado. Recuerda que la
copia ha estado colgada en el Museo del Prado junto a otros grandes del
Renacimiento.
Para Gabriele Finaldi, subdirector del Museo, lo interesante
es la comparación que se pueda hacer entre ambos cuadros. “Es importante que el
cuadro está estupendamente conservado y no es fácil saber por qué en el siglo
XVII, dos siglos después de la ejecución del original, se cubre el fondo, quizá
por los gustos estéticos del momento”, apunta Finaldi.
El tamaño de original y réplica es prácticamente el mismo:
77 X 53 centímetros para el primero, y 76 X 57 para la segunda. No obstante, en
estos momentos, el equipo de restauración de la pinacoteca madrileña continúa
adelante con su trabajo, retirando las sucesivas capas de barniz. Los
responsables del Museo del Prado, por su parte, esperan presentar el cuadro de
manera oficial, ya con todas las investigaciones al respecto concluidas, dentro
de unas semanas.