Yo también sentí ayer noche el desconcierto al conocer la sentencia de nueve ciudadanos sobre Camps y Costa, decisión que coincidía con las propuestas conservadoras anunciadas a la mañana por Gallardón en materia de justicia. Medidas políticas del nuevo ministro de Justicia, todas ellas con mucha carga ideológica y grandes dosis de populismo.
Y pensé: el Gobierno del PP ataca con el asunto de las menores y el permiso de sus padres para abortar; eleva las penas para los delitos de los menores tras la sentencia en Sevilla sobre el asesinato de Marta; pone la justificación de “ahorros” para establecer el pago de una tasa para acudir a la instancia judicial; defiende la elección “democrática y no política” del gobierno independiente (?) de los jueces tras impedir durante años la renovación de los órganos judiciales supremos.
Son propuestas estratégicas pensadas para que cale en la sociedad el pensamiento conservador y populista. Y, además, repiten: “Pobrecitos los de Valencia, que los han crucificado los sociatas por dos trajes de nada, que ya habían pagado”. ¡Es el colmo!
Pero más me preocupa la deriva del asunto terrible de la cocaína y el presunto mal uso de fondos públicos por el exdirector de Empleo de la Junta de Andalucía y la marcha de otros sumarios pendientes. De ahí la importancia de que el PSOE apruebe en su congreso un manifiesto contra la corrupción.
Debemos llevar el ánimo y la esperanza a la ciudadanía que se siente parte de la izquierda plural, no importa si milita o no en un partido, de la gente progresista. Todos debemos ser conscientes de la etapa que atravesamos, en la que la derecha política, económica, mediática y religiosa busca consolidar sus valores por largo tiempo.
Menos mal que, de momento, los discursos racistas sobre los inmigrantes no están de actualidad. Y que, por fortuna, ETA parece que se acaba. Aunque el ministro del Interior especulaba el lunes sobre un intento de ETA por reorganizar su estructura.
No sé si me explico o resulto espeso, pero el Partido Socialista ha de estar alerta ante esta gran ofensiva y responder con un discurso en el que no falte la épica de la izquierda en los momentos cruciales.
Junto a lo anterior, constato el intento de la derecha de hacer ver que la crisis y el paro de millones de hombres y mujeres no es causa de un fracasado e injusto sistema económico que hay que transformar. Ellos venden que es culpa de Zapatero y que al sistema de libre mercado solo hay que ponerle tiritas.
Por eso, el congreso del PSOE tiene que ser consciente de los retos pendientes y de las respuestas que espera la parte de la ciudadanía que vive con una sensación de orfandad política. Tenéis que devolverles la confianza perdida.
Un abrazo de amistad.