Semanario Decano de política, economía, cultura y sociedad
Viernes, 24 de mayo de 2013
Lunes, 6 de febrero de 2012
Aquellos derroches trajeron estos recortes

El despilfarro nacional

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Diego Caballero

Spanair protagonizó en 2008 el peor accidente de aviación habido en España en 25 años. La tragedia de Barajas se saldó con 154 muertos. La polémica compañía vuelve a estar de negra actualidad por su quiebra, a pesar de las inyecciones de dinero público. El dispendio en proyectos faraónicos o inútiles ha sido una constante que está pasando factura

Los derroches megalómanos de antaño han dado paso a los dolorosos tijeretazos de hogaño. Gestores manirrotos, señores del pelotazo, alcaldes arribistas, comisionistas, saqueadores, caciques, aventureros, incompetentes, intermediarios de postín, aprendices, ineptos, oportunistas, malversadores, gente de medio pelo, licenciados en Derecho, banqueros y políticos sin escrúpulos sellados al sillón de mando han fabricado este callejón oscuro de más de cinco millones de parados y multitud de familias que no pueden hacer frente a sus mínimas necesidades. Tras los aeropuertos sin aviones, las líneas de alta velocidad sin viajeros y los museos de diseño cerrados en pueblos pequeños ahora le ha tocado el turno a Spanair, una compañía aérea que ha quebrado por todo lo alto, de la noche a la mañana, porque sus responsables, según representantes de los trabajadores, son unos sinvergüenzas que han estado cobrando sueldos millonarios mientras la compañía agonizaba con rapidez. 200 millones de euros de subvenciones públicas se han evaporado.
Muchos de los que han perdido sus empleos no descartan demandar ante los tribunales al presidente de la Generalitat de Cataluña, el nacionalista Artur Mas, tras el cese de la actividad de esta empresa. El coordinador estatal de UGT en la aerolínea, Guillermo Villalonga, confirma que le van a exigir responsabilidades. Todos se inquieren, en relación al concurso de acreedores, qué va a hacer la compañía aérea si no tiene activos y las deudas rondan los 500 millones. La mayoría se enteró por los pasajeros del cese de la actividad. En las arcas de Spanair no quedaba dinero ni para adquirir combustible.
Esta compañía fue fundada hace un cuarto de siglo por Scandinavian Airlines (SAS) y Teinver, la sociedad de los empresarios Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferrán, antiguos propietarios de Air Comet, igualmente malograda a cuenta de una pésima gestión. Del total del importe del pasivo, 260 millones corresponden a los accionistas, mientras que 214 millones son acreedores a terceros. El cierre afecta a más de 2.000 trabajadores directos y a otros cientos indirectos. Decenas de miles de personas se quedaron sin volar en la primera semana de cese de operaciones. Controlada en la actualidad por instituciones catalanas, el fatal desenlace se ha producido ante la imposibilidad de encontrar un socio que garantice su viabilidad, ya que Qatar Airways se ha negado a entrar en el capital, y tras el anuncio de la Generalitat de Cataluña de que no pondrá más fondos públicos a disposición de la compañía.

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Desde Ciudadanos (C's) se ha pedido la creación de una comisión de investigación y la comparecencia de Artur Mas en el Parlament para que explique el despilfarro y el escándalo del cierre de Spanair. Su líder, Albert Rivera, le insta a dar la cara y a no esconderse detrás de sus consejeros, tras preguntarle por qué continuó inyectando dinero en la compañía aérea si dudaba de su viabilidad, una situación de la que ha hecho corresponsable al anterior gobierno tripartito, presidido por el socialista Montilla, por haber sido quien sacó adelante el proyecto.
“La quiebra de Spanair es un escándalo de dinero público despilfarrado, de casi 200 millones de euros perdidos, de una operación política inviable”, lamenta Rivera, quien acusa al Govern de haber destinado 10,5 millones de euros el año pasado a Spanair, 55 millones más por un crédito participado y otros 15 millones a través de la Feria de Barcelona. A su entender, Mas le ha venido entregando dinero de forma directa e indirecta, pese a dudar de su viabilidad, empeñado en mantener un pozo sin fondo, pero con el sello nacional de Cataluña. “Spanair no tiene futuro y todo el mundo lo sabe”, advirtió en su momento el presidente de su rival Iberia, Antonio Vázquez.

Los beneficiados
Dinero malgastado durante estos años, desde que el tripartito del socialista José Montilla aprobó la operación en 2008. Mientras la gente se manifestaba contra los recortes, Mas siguió engrosado las arcas de la aerolínea, que tuvo más de 100 millones de euros de pérdida en el último año de actividad. Más allá de las responsabilidades políticas queda por dilucidar si también las hay civiles o penales.
En sus orígenes aparece como una mancha oscura el nombre de Gerardo Díaz Ferrán, que tuvo que dimitir como presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). El ejemplo que daba el patrón de patronos con sus negocios no era el más adecuado. Tampoco le van a salir muy caros sus desmanes ya que solo debe hacer frente a un delito fiscal de 99 millones de euros al comprar Air Comet Aerolíneas Argentinas tras ser privatizada. 
En el auto se concluye que no existen indicios suficientes para mantener la acusación por presunta apropiación indebida de 175 millones de euros, dinero procedentes de lo aportado por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) para cubrir las deudas de la compañía argentina, ni que haya delitos de falsificación y estafa procesal. La privatización de Aerolíneas Argentinas costó al Estado español unos 2.000 millones de euros. Air Comet se declaró en quiebra a finales de 2009 y Marsans entró en concurso de acreedores en junio de 2010.
El presidente de Spanair, Ferran Soriano, asegura que se enteró por los medios de comunicación de que la Generalitat y Qatar Airways abandonaban el proyecto. La explicación de este fracaso anunciado está en su mala gestión desde los tiempos en que era propiedad de Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, “que la dejaron como la dejaron”, según los portavoces del Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA), quienes denuncian que el cierre de Spanair se debe a que las administraciones han ejecutado una política de subvenciones errónea, aunque favorable a otras compañías, que ha distorsionado el mercado y creado un entorno de competencia desleal.
Después de las recientes palabras del presidente de Iberia, Antonio Vázquez, que negaba que Spanair tuviera futuro, a pesar de ser la cuarta aerolínea del país, con una facturación anual de 600 millones, y del vicepresidente de Ryanair, Michael Cawley, que aseguraba que debería estar en quiebra, el director de la Federación Internacional de Pilotos de Líneas Aéreas (IFALPA), Juan Carlos Lozano, añade que “alguien se estaba beneficiando de su cese de actividad”.
Spanair fue comprada en 2009 por un grupo de inversores catalanes a las líneas aéreas escandinavas SAS, algunos de ellos instituciones públicas como la sociedad de capital riesgo Catalana d'Iniciatives, Turismo de Barcelona, Fira de Barcelona, Avanca y Cimalsa. Todas estas sociedades estaban participadas, en mayor o menor medida, por la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, principales promotores de la operación, con la esperanza de convertir el aeropuerto de El Prat en un centro de referencia internacional. En total, casi un 80 por ciento del capital es de carácter público y la mayor parte de los fondos aportados ha procedido de estos accionistas.
Iberia, Vueling y Ryanair, las tres rivales, se disputan ahora los 13 millones de pasajeros que transportó Spanair el año pasado. Vueling, que ya es la primera en el aeropuerto de Barcelona por número de viajeros al asumir casi todos los vuelos de la firma quebrada, se disparó en bolsa un 20 por ciento. Por su parte, la aerolínea de bajo coste Ryanair registró unos beneficios de 15 millones de euros en el tercer trimestre fiscal, frente a pérdidas de 10 millones con respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. A pesar del descenso en el número de pasajeros, esta compañía ingresó en ese periodo 844 millones de euros. Ryanair obtuvo un mejor rendimiento de los márgenes gracias a un recorte de la capacidad y a que los competidores como Spanair aumentaron las tarifas. 
El presidente de Spanair está convencido de que la demanda de las aerolíneas de bajo coste para que se revisasen las inversiones en la compañía ha pesado mucho en el cierre. Ferran Soriano justifica el cese repentino de los vuelos de su compañía para evitar riesgos en la seguridad, “no podíamos hacer volar aviones con tantos rumores de que la compañía cesaba su actividad”. La ministra de Fomento, Ana Pastor, se ha referido a la apertura de un expediente contra Spanair y sus administradores tras cometer graves infracciones, la suspensión sin aviso de 647 vuelos entre el sábado y el lunes, por lo que la compañía podría ser multada hasta con nueve millones de euros y sancionada con la retirada de la licencia. El consejero de Economía y Conocimiento, Andreu Mas-Colell, declaró que pese a la quiebra, la Generalitat no renunciará nunca a la ambición de la conectividad internacional de Cataluña.
Las asociaciones de consumidores han criticado unánimemente la forma en que la compañía aérea ha suspendido sus vuelos, dejando a los usuarios indefensos, y animan a pedir indemnizaciones. La Organización de Consumidores y Usuarios informa que los pasajeros a los que se les haya cancelado el viaje tienen derecho a compensaciones automáticas que oscilan entre 250 y 600 euros, en función del vuelo. Un portavoz de la Confederación Española de Consumidores y Usuarios tacha de intolerable el hecho de que una compañía decida acabar y lo haga dando un portazo, sin aviso previo. De todas formas hay que ser pesimistas en cuanto a la posibilidad de ser indemnizados por una compañía que no disponía de fondos ni para atender los gastos derivados del vuelo.
España, tras las inversiones millonarias de los últimos años, dispone de más aeropuertos que Alemania. Esta red nacional suma unos 13.000 millones de euros de deuda y pierde alrededor de 600 millones anuales, a pesar del importante dinero público que reciben las aerolíneas en subvenciones, en contra del criterio de la Unión Europea (UE), que lo cataloga como competencia desleal.
Solo 15 aeropuertos españoles superan el límite de rentabilidad, y, de ellos, unicamente 11 obtuvieron beneficios en el ejercicio de 2010, según los datos que maneja Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) . Son los de Bilbao, Alicante, Ibiza, Fuerteventura, Gerona, Lanzarote, Gran Canaria, Palma de Mallorca, Tenerife Sur, Sevilla y Valencia. El madrileño de Barajas cerró ese año con una deuda imputable superior a los 6.500 millones y el de Barcelona con más de 2.000 millones.
Los de Castellón, sin licencia para operar, la obra más inútil de todas, promovida a bombo y platillo por Carlos Fabra, que escondía una recalificación para levantar 40.000 viviendas, presto para las visitas peatonales guiadas, con un coste de casi 200 millones de euros, Ciudad Real, Albacete, Huesca, Badajoz y Córdoba son aeródromos sin vuelos. Por el de Lérida, que costó 42 millones, pasan de tarde en tarde algunos grupos de esquiadores ingleses. El de Pamplona, que salió por otro ojo de la cara, 44 millones de euros, ha sufrido hasta 200 cancelaciones en un año a causa de la niebla.

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1 Comentario
beatriz
Fecha: Martes, 7 de febrero de 2012 a las 20:35
esto si parece de republica bananera
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