El ejército del presidente sirio, Bachar el Asad, ha bombardeado hoy lunes intensamente la ciudad central de Homs, donde al menos quince personas han muerto esta mañana, según informó la Comisión General de la Revolución Siria. Los ataques se reanudaron temprano por la mañana con disparos de morteros a una cadencia de hasta cada 30 segundos en algunas ocasiones.
Los rebeldes responden con fuego de armas ligeras,
absolutamente inútiles frente al despliegue de las fuerzas del régimen.
El grupo opositor destacó que las fuerzas armadas están
atacando los barrios de Bab Amro, Al Bayada, Jalidiya y Al Waer con artillería
y proyectiles de mortero. Por el momento, Bab Amro es el barrio más afectado
con al menos siete muertos por el bombardeo, que ha alcanzado un hospital de
campaña. Allí han llegado refuerzos militares con 50 blindados del ejército y
50 vehículos de otros tipos.
La Comisión subraya que el bombardeo es tan fuerte que se oye
en aldeas cercanas. Dentro de la ciudad, desde las mezquitas se difunden
llamamientos para que los ciudadanos abandonen las plantas más altas de las
viviendas.
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El pasado viernes por la noche, Homs fue escenario de una
masacre perpetrada por las fuerzas leales al presidente Al Asad, que dejó entre
147 y 260 víctimas mortales, según distintas fuentes opositoras, las cuales
destacaron que fue la peor matanza desde el inicio de la revuelta. La masacre
del viernes se produjo horas antes de que Rusia y China vetaran una resolución
del Consejo de Seguridad de la ONU para dar una salida a la crisis en Siria
mediante el apoyo al plan de transición de la Liga Árabe. Esa hoja de ruta
árabe estipula que el presidente sirio traspase sus poderes al vicepresidente y
se forme un Gobierno de unidad nacional.
Desde que comenzó la revuelta contra el régimen en marzo
pasado, más de 5.000 personas han perdido la vida por la represión
gubernamental, según datos de la ONU, aunque los opositores señalan que las
víctimas mortales superan las 7.000.
El veto de Rusia y China ha provocado indignación en
Occidente y en el mundo árabe. Medios oficiales chinos han publicado artículos
de apoyo a la decisión de Pekín argumentando que las intervenciones
occidentales en Libia, Afganistán e Irak han demostrado cuáles son las
consecuencias de los cambios de régimen forzados.