Cada vez más webs españolas nos permiten acercar los proyectos de los creadores al público. Pequeñas aportaciones de dinero logran hacerlos realidad.
No corren buenos tiempos para los hombres y mujeres que proyecto cultural en mano se lanzan a la aventura de lograr financiación para hacerlo realidad. Pero emulando a los modelos estadounidenses cada vez más webs españolas permiten acercar las iniciativas de los creadores al público interesado en aportar un pequeño capital. Las redes sociales se han convertido en un poderoso instrumento para lograr financiación colectiva. Pequeños micromecenazgos que a cambio de un porcentaje de los beneficios futuros o simplemente por un detalle, como un producto de mercadotecnia, van sumándose durante los días que dure la convocatoria para obtener la cifra que se necesita.
Ése es el modelo de funcionamiento de La Tahona Cultural, una de las últimas en llegar a la red y especializada en propuestas creativas.
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Esperanza Gimeno es la portavoz de este nuevo proyecto. Reconoce que muchas gente desconoce en España la posibilidad de participar en proyectos culturales o de otro tipo utilizando la financiación colectiva. El primer reto por lo tanto de La Tahona Cultural es acercarse a público y creadores evitando que el uso de internet y las redes sociales pueda ser un problema. Por eso, detaca Gimeno, la web es muy fácil de entender y tras meses de trabajo han logrado contar con una pasarela de pago muy fiable que garantiza la confidencialidad de las operaciones.El funcionamiento de La Tahona Cultural es similar al de otras webs de micromecenazgo. Tenemos que presentar nuestro proyecto creativo y una vez que nuestra iniciativa sea aprobada tenemos 40 días para alcanzar la aportación solicitada. Sólo si llegamos a la cantidad demandada se los entregará el dinero una vez retirado de las cuentas de nuestros mecenas. Si no llegamos al presupuesto del proyecto ni los creadores reciben cantidad alguna ni se formalizan las aportaciones. La webs se queda con un 8% de la cantidad final en concepto de gastos de gestión y mantenimiento del sitio, incluídos los gastos financieros.
Cultura y solidaridad
Esperaza Gimeno nos habla de algunos de los proyectos que podemos encontrar en su web. El más destacado por el número de aportaciones es el apoyo a las iniciativas del Teatro Guindalera de Madrid. Nos piden una aportación que va desde los 10 euros hasta los 500 euros para financiar parte del estreno de la obra “El fantástico Francis Hardy, curandero de Brian Friel”, que se estrenará el próximo mes de marzo.
El objetivo es lograr 3500 euros y al cierre de la edición habían ya recaudado 2335 teniendo otros 25 días para completar la cifra. A cambio se nos ofrece, dependiendo de nuestra aportación, desde una foto firmada hasta paseos exclusivos para asistir a ensaños y representaciones pudiendo conocer y charlas con los actores.
Según Gimeno, creadores de países sudamericanos se han interesado también en la iniciativa de La Tahona Cultural para poder buscar financiación para sus proyectos mediante la plataforma española. Ellos están abiertos a nuevas colaboraciones y destaca que en los últimos días se puede ya consultar los contenidos de la web en inglés y portugues. “Queremos ser globales, internacionales, no quedarnos sólo en España, para que todo el mundo tenga acceso nuestra cultura en todos los países.
Una muestra de ello es otro proyecto que podemos consultar en la web de La Tahona Cultural es la reconstrucción del campanario de Jujol en Creixell, obra de Josep María Jujol, estrecho colaborador de Antonio Gaudí. Se pide la colaboración para añadir al campanario la veleta original de hierro de estilo modernista desaparecida con el paso del tiempo. Jujol tiene muchos admiradores de su obra en Japón, y la web puede ser un instrumento útil para que puedan colaborar en el mantenimiento de una obra de nuestro patrimonio cultural.
La proyecto de La Tahona Cultural ha contado con el apoyo del Ministerio de Cultura dentro del plan para fomentar los contenidos culturales en la red. La presencia del logo institucional ofrece a juicio de Ester Gimeno, una seguridad añadida para garantizar la validez de esta forma de micromecenazgo.
Kickstarter, el modelo
Es el servicio de crowdfunding más popular de la red pero sólo acepta proyectos desde Estados Unidos. Sus números desmuestran el éxito de la iniciativa fundada en 2008. Ha logrado recaudar 128 millones de dólares para financiar 15.000 proyectos. Al igual que otras iniciativas españolas que copian el modelo, se tiene un número de días para intentar lograr la cantidad solicitada y si no se consigue se pierde el resto de lo recaudado. La tasa de éxito de las iniciativas es del 44%y en los últimos años ha mejorado. Tal es el éxito de kickstarter que ya no sólo podemos apoyar iniciativas de corte alternativo centradas sobre todo en el universo creativo. Hoy es habitual toparnos entre las iniciativas que nos solicitan financiación con proyectos de base científica firmados por reputados investigadores de las mejores universidades estadounidenses. Todo un fenómeno que tiene igual en España, al menos por el momento, y menos a nivel de toda la Unión Europea.
Verkami y Lanzanos son las dos webs nacionales generalistas más importantes a la hora de buscar proyectos que buscan financiarse por medio del crowdfunding. La primera de ellas nace en Mataró de la inspiración de un padre y sus dos hijos : Joan, Adriá y Jonás Sala, un biólogo, un historiador del arte y un físico. También dan de plazo a los proyectos 40 días para buscar financiación y demandan el 5% de la cantidad recaudada por el acceso a sus servicios. La mayoría de las propuestas son culturales y muchas de ellas en lengua catalana.
La segunda de las propuestas, la de Lanzanos, tiene acento castellanomanchego. Tres amigos de Ciudad Real, Carlos Hervás, Rafael Cabanillas e Ignacio Arriaga la pusieron en marcha en 2010 siguendo tambien el modelo de Kickstarter. En su web nos podemos topar con proyectos de todo tipo. Relacionados con las artes gráficas, escénicas o audiovisuales pero también de apoyo a proyectos de cooperación o incluso financiación para nuevos videojuegos sociales.
Las páginas comentadas son las más conocidas en España pero cada día surgen nuevas propuestas y no resulta difícil dar con ellas en la red gracias a los buscadores.
Es un largometraje español de ciencia ficción que nos sumerge en 1967 en plena Unión Soviética y en la alocada carrera por llegar al espacio antes que los estadounidenses. Sus principales protagonistas son dos jóvenes amigos que se entrenan en la Ciudad de las Estrellas para ser los primeros cosmonautas de la URSS. Intrigas políticas y una historia de amor en la que los dos personajes se entrecruzan con Yulia una técnico de comunicaciones dan soporte argumental a la película. Según la propia página del proyecto, la cinta ya ha sido rodada y se encuentra a la espera de conseguir más financiación para terminar el montaje y comenzar el plan de exibición. El proyecto cuenta con 3757 productores y 502 inversores que han aportado 462.340 euros. Ahora los promotores, Riot Cinema Collective, piden por medio del crowdfunding una financiación adicional de 90.000 euros. Una vez que esté terminado, el largometraje dirigido por Nicolás Alcalá y producido por Carola Rodríguez y Bruno Teixidor podrá verse en internet de forma gratuíta y en HD al haberse realizado bajo una licencia de Creative Commons. El proyecto de El Cosmonauta es es la mayor iniciativa de financiación colectiva iniciada en España y todo un ejemplo internacional en el uso de técnicas de crowdfunding.
La iniciativa de la película de ciencia ficción española comenzó a dar sus primeros pasos en lánzanos, una de las redes pioneras en España de micromecenazgo. Para ser productor de la película tenemos que aportar 100 euros lo que nos permite participar en los futuros beneficios de la cinta en un 0,01%. Se comprometen a mandarnos a casa el contrato firmado y un parche de tela edición limitada con la reseña “save the cosmonaut”.
En definitiva, si las administraciones han cerrado el grifo a las subvenciones para proyectos culturales, el micromecenazgo y una forma de entender la creación en red y al servicio de todos puede ser la mejor solución para que las ideas no dejen de fluir.
Y en España tenemos ya espacios en internet con la calidad y seguridad suficiente para que el crowdfunding despegue con fuerza.