El Parlamento de Grecia ha aprobado el severo plan de ajuste que le impone la Unión Europea, mientras en la calle Atenas ardía con violentas protestas de miles de manifestantes ante la sede del Parlamento griego.
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En contra del acuerdo han votado los partidos de izquierdas,
tal y como habían anunciado, pero también once diputados del socialista Pasok y
nueve de ND, que han roto así la disciplina de voto de las dos formaciones en
el Gobierno de coalición. También se han abstenido otros nueve parlamentarios
del Pasok y uno de ND, igual que el grupo parlamentario de Laos, la formación
ultraderechista que esta semana abandonó el Gobierno por desavenencias.
La protesta ha sido reprimida duramente por la Policía con
el uso de gases lacrimógenos. Grupos de manifestantes han prendido fuego a una
docena de edificios en las avenidas Stadiu y Aeolu, incluidos dos cines, además
de a sedes bancarias y varias cafeterías de grandes marcas, sin que los
bomberos hayan dado abasto para apagarlos. Por el momento, hay más de un
centenar de heridos, muchos de ellos policías, según han informado los medios
griegos. En total, 48 personas han sido detenidas, según datos policiales, de
las cuales se ha presentado cargos contra 23, mientras que el resto está
pendiente de una decisión oficial.
La manifestación contra el acuerdo ha sido una de las más
multitudinarias registradas en los últimos meses, con más de 100.000 personas
concentradas en diversos puntos de la capital. Cuando el cantante Mikis
Theodorakis, uno de los convocantes de la protesta junto a los sindicatos,
pidió a la policía que le permitieran subir a las escaleras del Parlamento para
dirigirse a las masas, los antidisturbios arrojaron gases lacrimógenos a los
miles de personas concentradas en la Plaza Sintagma, “sin que mediase
provocación”, según han explicado testigos presenciales.