Semanario Decano de política, economía, cultura y sociedad
Viernes, 18 de mayo de 2012
Última actualización: Jueves, 17 de mayo de 2012 12:35
Sábado, 18 de febrero de 2012
No a la reforma laboral

Los nuevos esclavos del siglo XXI

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Diego Caballero

El trabajo dejará de ser un derecho por mor de la derecha, que entrega todo el poder al empresario para que deshaga y haga a su antojo en lo concerniente a despidos y remuneraciones, que podrá bajar si ha ganado un poco menos. Con este paisaje desolador el PP enseña su rostro y desliza mentiras por doquier. Rajoy, con la subida de impuestos y los ajustes llevados a cabo, no ha cumplido ni la mitad de lo que se le exige desde Bruselas, que le insta a presentar rápido las cuentas del gran tijeretazo

Las aguas bajan sucias. Los ministros no se sonrojan. Donde decían Diego ahora dicen lo que les viene en gana, en función del temporal, hasta que subirán los impuestos que resultaban inamovibles. Prometieron un Gobierno previsible que vaya con la verdad por delante. Incluso el mismo presidente ha insistido hasta la saciedad, en campaña y una vez instalado en La Moncloa, que lo que necesita España no es facilitar el despido, sino fomentar la contratación. Esas loables intenciones de Mariano Rajoy fueron siempre respaldadas por su equipo de figuras, maestros, banderilleros y picadores, desde Luis de Guindos a Sáenz de Santamaría, Cristóbal Montoro, Javier Arenas y González Pons.
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Sus rostros difuminados los devuelve el espejo con la mayor claridad. En su obediencia debida a la troika comunitaria y a los mercados mandan a la población activa a galeras con la aprobación por decreto de una reforma laboral, la número 52 de la etapa democrática, plagada de errores y horrores, que convierte a los trabajadores en los nuevos esclavos del siglo XXI, desasistidos de derechos, a expensas de lo que el patrón de turno decida, sin más leyes que las vinculadas a su antojo e intereses. El empresario podrá despedir como le plazca y hasta reducir el salario de sus empleados cuando existan probadas razones económicas, técnicas, organizativas, de producción o competitividad. Basta con que el Banco Santander gane un euro menos en tres trimestres seguidos para que sus prebostes de sueldos lunáticos pongan al personal de patitas en la calle a 20 días por año, en vez de a 45. No es preciso ni alegar causas. Sobra con que se dé la existencia de perdidas actuales o previstas o disminuya el nivel de ingresos o ventas para que se haga limpieza.
Con esta norma, el contrato indefinido tiene una duración de 33 días por año trabajado. Los empresarios disponen de las mayores facilidades para alterar las condiciones de trabajo. La Administración ya no tendrá ni que autorizar los expedientes de regulación de empleo (ERE,s) y hasta se facilitan los despidos en el sector público.
Todos saben que esta reforma ni las anteriores van a crear empleos donde ya existen 5,3 millones de parados, pero algunos lo callan o buscan la calle de en medio, como el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, que espera sus efectos a medio plazo, el mismo que reconoció ante el vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, que este borrón es extremadamente agresivo al introducir más flexibilidad en la negociación colectiva y reducir al mínimo el coste del despido. Ni así se va a la raíz de los problemas en plena recesión ni se devuelve al país a la senda del crecimiento porque lo que se dibuja es una población empobrecida que no puede acceder al consumo y ve cómo cada día se privatizan servicios esenciales como los hospitales, los centros educativos y hasta las oficinas de empleo, que van a ir siendo poco a poco sustituidas por las empresas de trabajo temporal (ETT,s).

Todo para la derecha
Al menos el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, reconoce a toro pasado que esta iniciativa no creará empleo por sí misma ya que para ello se necesita que fluya el crédito, que las empresas vendan más y se recupere el mercado interno. Ni él mismo cree que ese texto vaya a actuar de cortafuegos para frenar la sangría del desempleo, que este año seguirá creciendo.
La derecha está entregando lo que sea menester a cada uno de los tentáculos que le llevaron a la victoria final. A la Iglesia católica, el retorno en 30 años a la Ley del Aborto y la retirada de Educación para la Ciudadanía; al poder judicial, que preside un relevante miembro del Opus Dei, Carlos Dívar, la cabeza del juez Baltasar Garzón; a la patronal, todo el poder para que haga de su capa un sayo y de la caterva remeros a los que se impide huir de la ruina. La misma que clamaba a través de sus voceros que no podía estar cruzada de brazos viendo que España es el país de Europa y del mundo desarrollado que más empleos ha destruido durante esta larguísima crisis cae en idénticos errores de peso que los timoratos socialistas, incapaces ambos desde la política de regular un mercado estratégicamente insatisfecho, que prefiere beneficiarse de la inversión en deuda pública antes que hacer fluir el crédito que tanto se precisa.
En este año difícil tampoco se sentarán las bases de la recuperación económica y la creación de empleo. El acuerdo más destacado al que llegaron los agentes sociales fue el de la contención salarial, que ahora se queda en papeles volando puesto que el patrón tiene en su mano modificar sueldos y cambiar las condiciones del trabajo. Tan grave como que los dos principales sindicatos del país, las centrales UGT y CCOO, se siguen pensando si la respuesta más adecuada a tanto atropello es la convocatoria de una huelga general.

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3 Comentarios
marcelo alguea
Fecha: Martes, 28 de febrero de 2012 a las 01:41
en la argentina ya lo vvimos con menem, igualito igualito
Yo soy un pobre emigrante …
Fecha: Domingo, 19 de febrero de 2012 a las 11:52
Los esclavos de este siglo son los emigrantes productos de intercambio comercial entre los gobiernos. En la isla de Cerdeña Roma tenían muchos esclavos. Debido al mar trato estos se rebelaron contra sus amos. Vinieron las legiones mercenarias de Roma y aplastaron la rebelión. Llegaron a la conclusión de que debido a que entre los esclavos existían etnias muy numerosas de la misma lengua y cultura, ello motivó a que los esclavos se entendieran entre ellos y fue lo que causó la rebelión. La idea consistía en que los esclavos deberían de ser de las más numerosas posibles diferentes etnias y culturas. De esta forma evitaban entendimiento entre ellos. Esa es la misma razón por que los países que acogen inmigrantes se aseguran que sean de las más variadas nacionalidades posibles. Observen como España en vez de procurar el retorno de los españoles, emigrados en los cincuenta y sesenta y anteriormente, no demuestra un interés genuino en su retorno. Prefieren trabajadores inmigrantes de muchas nacionalidades para enfrentarlos a los locales, los cuales piensan que vienen a quitarles el trabajo. De ahí el porque la sociedad española, sus trabajadores, una vez mayoritariamente izquierdistas, votan a las derechas. Se desarrolla la xenofobia. Y piensan que la derecha dura los va ha echar, va a solucionar lo que ven como causante de sus problemas, cuando en realidad es principalmente la derecha, arma del capitalismo, la que se asegura la máxima inmigración.
Johnson
Fecha: Domingo, 19 de febrero de 2012 a las 11:21
And here are the slave drivers. Women … the bible says they shall serve God and their masters, men. Now, God is distorting everything. Bloody women, communist’s liberation. It’s being a hard day, and I’ve being working like a dog …
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