M. Sofía Villaón
Cuando aparecen manchas blancas en la piel de forma simétrica como consecuencia de la pérdida de pigmentación de la piel nos alarmamos. Nos encontramos frente a una enfermedad crónica denominada vitíligo.
La proteína que determina el color de la piel, los ojos y el pelo se llama melanina. Esta se produce en unas células llamadas melanocitos. Si las mismas se dañan, no producen melanina y la piel se queda blanca. Afecta dicha patología por igual a ambos sexos. Se cree que dos de cada cien personas la padecen. La mitad de ellas antes de los 20 años. También se ha comprobado que en un 20 por ciento de los casos existen antecedentes familiares de vitíligo.
La causa se desconoce, pero se piensa que cualquier acontecimiento externo, como una quemadura o el estrés emocional, o interno, como una función anormal de células nerviosas, puede producir una autodestrucción de los melanocitos. Se asocia a enfermedades autoinmunitarias como la enfermedad de Addison, el hipotiroidismo o la anemia perniciosa. Por estas razones, en ocasiones, el médico realiza una analítica de sangre de los niveles de hormona tiroidea y de vitamina B12. Puede realizar además una biopsia de la piel para descartar otras posibles vías de pérdida de pigmentación. Afecta, el vitíligo, mayormente a la cara, codos, rodillas, manos y pies, incluso a los genitales. Es más notorio en personas de piel más oscura, por el contraste que aparece.
El tratamiento puede ser médico, quirúrgico o de otro tipo. El primero, médico, incluye medicamentos orales o tópicos (tipo esteroides) y fototerapia. El segundo, quirúrgico, a base de injertos de piel tomados del propio tejido del paciente o con tatuajes. En la actualidad no existe una cura definitiva, y por ello los tratamientos se limitan a cosméticos de maquillaje o bloqueadores solares.
Entre las terapias más utilizadas tenemos la repigmentación (tratamiento para devolver el pigmento normal) y la despigmentación (tratamiento para destruir el pigmento restante y poder igualar el tono de la piel).
En la repigmentación normalmente se utilizan corticosteroides tópicos o psoralenos asociados a rayos ultravioleta (conocido como PUVA) o injertos de piel.
Cuando se trata a una persona de vitíligo con PUVA tiene un 50 por ciento de probabilidad de devolver su color normal, sobre todo en cara, tronco, brazos y muslos; los pies y manos no responden demasiado. Hay que realizarlo bajo estrecha vigilancia médica para evitar efectos secundarios.
La despigmentación se consigue con un producto llamado monobecil ester de hidroquinona y dura aproximadamente un año la terapia. El tipo de tratamiento depende de la cantidad y forma de extensión de las manchas blancas y de la propia persona. No todos son adecuados para todas las personas. Muchos tratamientos pueden tener efectos secundarios no deseados. A veces se dan durante mucho tiempo y puede no dar resultados.
Esta enfermedad repercute de forma importante en la salud de quien la padece. No sólo por sus fundamentales secuelas psicológicas y de calidad de vida, sino también por las posibles alteraciones cutáneas producidas por la incapacidad de la piel no pigmentada de protegerse de las radiaciones solares. Se sigue investigando para conocer la causa y ofrecer nuevas alternativas de una curación total.