El presidente de AFI, Emilio Ontiveros analiza el estado actual de la banca española en la inauguración del Programa Dirección Financiera de Deusto.
Si a estas alturas del año algún empresario o familia con dificultades económicas cree que logrará financiación a corto plazo de una entidad financiera puede ir olvidándose. Los bancos y cajas españolas siguen teniendo grandes problemas para poder financiarse en el mercado interbancario y sólo la decisión del Banco Central Europeo de abrir la mano va a evitar que algunos de ellos tengan serias dificultades para mantener su actividad. El próximo 29 de febrero el BCE realizará su próxima subasta a largo plazo y AFI espera una apelación para el total del sistema de entre 400 y 500.000 millones de euros. Muchas entidades financieras españolas que no quisieron acceder a la subasta del pasado 22 de diciembre para evitar mostrar en público su debilidad podrían dejar los escrúpulos a un lado para financiarse con dinero barato.
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Los bancos españoles encararon el comienzo de la crisis con cierto optimismo pero la devaluación continuada de sus activos inmobiliarios y el aumento de la morosidad en una España que no deja de producir parados y que sigue en recesión les ha colocado en una situación complicada. “Tres años de contracción del crédito es malísimo para cualquier economía, también malísimo para los propios bancos porque su negocio es dar crédito y los bancos en algunos casos no sólo sufren en su cuenta de resultados como consecuencia de la morosidad y el deterioro en la calidad de los activos sino que no hacen operaciones rentables. Además, algunos de ellos ante los problemas de liquidez se han complicado la vida ofreciendo remuneraciones al pasivo de clientes en una auténtica guerra”, destaca Emilio Ontiveros, presidente de AFI ( Escuela de Finanzas Aplicadas). El prestigioso economista ofreció una conferencia bajo el título “Crisis económica y reestructuración bancaria” para inaugurar el Programa Ejecutivo en Dirección Financiera. Una iniciatica que se desarrolla en el campus donostiarra de la Universidad de Deusto con la participación de ESADE Business School y la Sociedad de Garantía Recíproca ELKARGI. En este escenario es entendible a juicio de Ontiveros que el precio de los bancos se encuentre hoy en día en el entorno del 40% de su valor contable en libros. Otros países también tienen restricciones de crédito pero España la sufre con mayor crudeza se espera una evolución negativa “por dos razones, porque las circunstancias que han llevado al debilitamiento bancario siguen vigentes, la calidad de los activos no ha mejorado y los mercados de liquidez apenas se han abierto un poquito y mejorarán de forma muy marginal y la segunda razón es porque los propios bancos dicen en las encuestas que responden ante el BCE y el Banco de España que su propensión a prestar no va a aumentar”. Considera por lo tanto que hay una justificación para que las autoridades ante el funcionamiento anómalo de la banca tomen cartas en el asunto, “serían unos irresponsables los gobiernos que vieran que los bancos no cumplen la función para la que se dio licencia y miraran para otro lado”, pero es evidente que volver a apretar las tuercas al sistema financiero español no va a redundar precisamente en aumentar el volumen de créditos a disposición de empresas y familias. En la primera fase se facilitaron procesos de integración con algo de dinero público y se cambió el marco jurídico de las cajas “creyendo que convirtiéndolas en bancos de la noche a la mañana iban a venir los accionistas del mundo a comprar Equity”. Se redujo el censo, algo razonable, pero a juicio de Ontiveros ese proceso de concentración bancaria “no ha estado al cien por cien orientado por cuestiones racionales sino que se han visto sesgados por otros criterios que no han deparado integraciones óptimas”.
Antes de la primera reestructuración teníamos en España 65 bancos, 45 cajas y 81 cooperativas. En septiembre de 2001 el censo se había reducido a 59 bancos, 14 cajas y 45 cooperativas. El objetivo del Banco de España durante el proceso fue el de combinar entidades más saneadas con otras en dificultades evitando tener que recurrir a dinero público. Ahora alguno de los grandes grupos resultantes como BFA-Bankia tienen también problemas para cumplir los requisitos de la segunda fase de reestructuración bancaria auspiciada por el nuevo Gobierno popular. Bankia reconocía la pasada semana tener un déficit de capital superior a los 3.000 millones de euros para cumplir con las nuevas exigencias de provisiones.
Para Ontiveros, lo que ha acordado a comienzos de febrero el nuevo Gobierno de España no difiere mucho en su filosofía en lo que ya intentó el ejecutivo saliente. Nuestro sistema bancario no cumple, no da crédito, “porque tiene un exceso de aversión al riesgo motivado por problemas de liquidez serios -les vencen muchas deudas y no pueden renovarlas de forma fluída- y además del problema de liquidez hay un problema de solvencia, y en cualquier caso porque hay un problema de calidad de los activos.
¿Por qué 50.000 millones de euros son los que ha decidido el nuevo Gobierno que han de ser saneados en los balances bancarios?, se pregunta el presidente de AFI. Y él mismo tiene dos respuestas. O bien porque es la cifra que considera necesaria el Banco de España para cubrir los activos dañados o quizá viendo en la nueva ronda de saneamiento cuál es el aguante del sistema bancario sin que se vayan demasiadas entidades por el desagüe porque “con un plan demasiado radical me puedo quedar con el paciente”.
A los bancos y cajas españolas se les exigirá que a 31 de diciembre de 2012 realicen una provisión específica de los activos problemáticos - los activos inmobiliarios - con cargo a resultados cuyo importe estimado asciende a 25.000 euros. También un colchón de capital del 20% del suelo y del 15% de promociones en curso sobre los activos más problemáticos por un importe estimado de 15.000 euros. Por último, según los datos de AFI, para los activos no problemáticos ligados a la promoción inmobiliaria las entidades financieras deberán provisionar ante la posibilidad de su deterioro una provisión genérica del 7%, lo que les supondrá otros 10.000 millones.
Y si después de sanear alguno no tiene recursos propios suficientes que le exige el regulador tendrá que buscar como apunta Ontiveros “un novio con buena dote, con recursos propios excedentarios que le ayude a la integración”.
Dada la situación de algunas entidades y su dificultad para lograr los requisitos muchas se verán obligadas a dejarse adquirir y el nuevo censo de operadores bancarios estará en mejor disposición de dar crédito, según vaticina el presidente de AFI.
El nuevo mapa de entidades tendrá la confianza de los mercados mayoristas y podrá financiarse sin problemas al haber soportado la devaluación de sus activos inmobiliarios y se elimina a los menos eficientes porque sin que el regulador les oblige, como destaca Ontiveros, los movimientos autónomos de concentración han sido muy limitados, siendo el más importante el protagonizado por el Banco Pastor y el Banco Popular.
En definitiva, según el economista, una política “del palo y la zanahoria, si faltan recursos propios al desagüe pero llegado el caso podemos echar una mano”.
La segunda fase de la reestructuración bancaria en España no está exenta de riesgos. Que las entidades no hagan los deberes e intenten ocultar sus debilidades, que busquen ganar tiempo o que las fusiones resultantes en lugar de volver a regirse por criterios no técnicos, es decir políticos, tengan en cuenta la realidad última, contar en España con bancos más fuertes que puedan ser útiles a la economía.
Emilio Ontiveros cree que para que la segunda fase cumpla con los objetivos previstos el Banco de España debe ser menos laxo que en el pasado porque en un sector regulado como el bancario se debe hacer lo que diga el regulador.
El presidente de AFI advierte también de los riesgos de continuar con la reducción del déficit profundizando en la recesión. Sostiene que es materialmente imposible reducir en un año el déficil público del 8% al 4% y empeñarse en el cumplimiento de este objetivo nos hará llegar al 24% de paro.
En cuanto a la nueva reforma laboral cree que provocará, al menos al inicio, un aumento del desempleo. Y lo más evidente, que no se generarán puestos de trabajo mientras no haya crecimiento de la economía y el índice de natalidad de las empresas no sea superior al de mortalidad.
Demasiados nubarrones en el horizonte para comenzar a ver la luz en el 2012.