Domingo, 11 de marzo de 2012
Patxi López

“Para consolidar la paz Euskadi necesita altura de miras y políticas generosas”

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Gorka Landáburu / M.A. Artola

Es consciente del momento histórico que vive Euskadi y quiere contar con todos los partidos para recuperar la convivencia. Sostiene que ni ETA ni la izquierda abertzale nos ha regalado nada y tiene claro que ha sido la firmeza democrática la que les ha obligado a moverse.

Recuperar la convivencia y lograr la plena normalización social y política de Euskadi. Para avanzar en dicho objetivo el Lehendakari, Patxi López, presentó el pasado jueves en el Parlamento Vasco sus iniciativas para consolidar la paz. Su propuesta de crear una ponencia parlamentaria para la convivencia abierta a la participación de personas y organismos ajenos a la Cámara suscitó un interesante debate entre los partidos políticos. La presencia de la izquierda abertzale en el parlamento está limitada a la representación de EA y Aralar y abrir la ponencia al resto de este mundo podría provocar el descuelgue de los populares. 
Como destaca el Lehendakari en la entrevista, cerrar el pasado no supone olvidarlo ni igualar responsabilidades, pero el nuevo tiempo abierto tras el cese definitivo de la violencia por parte de ETA obliga a los agentes políticos a actuar con responsabilidad.

¿Que le ha parecido la última declaración de la izquierda abertzale sobre las víctimas de ETA y el daño causado?
Esto de decir que quizás no hayan comprendido el sufrimiento de las víctimas. Si han sido responsables en primera persona de su sufrimiento. Ese mundo le daba al que asesinaba la cobertura política y le buscaba el apoyo social. Por lo tanto su responsabilidad es mayor. Y esa es la que tienen que reconocer definitivamente.

¿Qué pasos más tiene que dar la izquierda abertzale y ETA para poder seguir afianzando la paz, o que gestos?
Nosotros somos más que partidarios de que ese mundo que ha estado fuera de lo que significa la democracia, incluso combatiendo el sistema democrático, termine integrándose. Pero tienen que hacer un recorrido de asunción de las normas para que les consideremos plenamente democráticos. Y eso es algo que tiene que hacer sola la izquierda abertzale. Por eso tienen que reconocer su responsabilidad en lo que ha sucedido en este país. Las cosas no han pasado porque si, sino porque existía una banda terrorista que se ha dedicado a asesinar a los que no pensaban igual. 



Es evidente que se han producido avances porque nadie pensaba hace un año escuchar estas declaraciones por parte de la izquierda abertzale, aunque sean insuficientes. 
Yo recuerdo que cuando llegamos al gobierno dijimos que esta iba a ser la legislatura de la paz y del final de ETA, y nadie se lo creía. Y hoy estamos ya acariciando el tiempo en el que ETA ha cesado su actividad y nos toca consolidar la libertad y la convivencia en Euskadi. Hemos avanzado, y mucho. Pero no porque haya sido una concesión graciosa ni un regalo de ETA y de la izquierda abertzale. Hemos avanzado porque aquí ha habido una resistencia cívica, una defensa y una legitimación del Estado de Derecho. Y se ha combatido la violencia y el terrorismo utilizando inteligentemente la policía, la justicia, la colaboración internacional, y con una sociedad que ha puesto pie en pared.

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¿Y cual ha sido el papel del Partido Socialista en ese proceso?
El Partido Socialista ha estado en todos y cada uno de los hechos que nos han permitido avanzar en este país. En la resistencia cívica cuando en Euskadi nadie salía a la calle para manifestarse en contra de la banda terrorista. En el fortalecimiento del propio Estado de Derecho, incluso con leyes que arrinconaban a los terroristas y a quienes le daban cobertura. En la legitimación del Estado de Derecho y de sus instituciones, empezando por las propias fuerzas de seguridad. En los procesos de paz en los que nos hemos implicado hasta las cachas y que aunque fracasaron por culpa de ETA también nos han permitido ir evolucionando. Y en la política de firmeza y de tolerancia cero desde este gobierno no sólo ante la violencia de ETA sino también ante cualquier connivencia en la calle. En todas y cada una de estas cosas ha estado el Partido Socialista y por lo tanto somos un referente claro en el avance hacia la libertad y la derrota de ETA.

Recuerdo ahora imágenes defendiendo las Casas del Pueblo agredidas, quemadas ...
Pero no sólo eso. Hemos estado en funerales de policías cuando íbamos solos. Hemos acompañado a las víctimas permanentemente haciendo frente al terror y a los que jaleaban la violencia. No sólo hemos estado defendiendo las Casas del Pueblo atacadas, también cuando enfrente teníamos a quien pretendía quemarlas. Hemos sido también protagonistas de la resistencia cívica en este país.

¿ETA ha cambiado por necesidad o por convicción?
Decía antes que ni ETA ni la izquierda abertzale nos han regalado nada. Entre todos les hemos hecho saber que su única opción era desaparecer. Que nunca iban a conseguir absolutamente nada con la violencia y el terror. Que el proyecto que estaba detrás de su violencia, que es un proyecto totalitario y fascista, nunca iba a triunfar. De alguna manera les hemos obligado a adoptar esta decisión. También a la izquierda abertzale le hemos dejado claro que o asumía los principios democráticos con todas sus consecuencias para hacer política o no iban a tener posibilidad de hacerlo ni de existir como marca. Y todo eso les ha obligado a moverse. No se ha levantado por la mañana y ha reconocido el error de 40 años. Les estamos obligando a moverse.

¿El tan criticado último proceso de paz ha permitido también avanzar el final?
Yo creo que todos los procesos de paz, aunque fracasaron, han supuesto un avance. Y especialmente este último, porque puso a mucha gente de la izquierda abertzale ante su propio espejo, delante de su propia responsabilidad. En ese momento ya había gente de ese mundo que quería terminar con su historia negra y dar un paso hacia la democracia. Vieron que ese intento fracasó por culpa de ETA y eso también removió, no se si sus conciencia, pero desde luego sus pensamientos para hacer un cambio dentro de su propia organización. Y sirvió también para que si aún quedaba algún descreído en la sociedad vasca se diera cuenta de que con éstos no había nada que hacer ni negociar políticamente.

En este nuevo tiempo usted ha dicho que sería partidario de ver a Arnaldo Otegi fuera de la cárcel.
Es cierto. Pero es una pequeña parte de las cosas que tenemos que hacer. Yo presenté un decálogo antes de que ETA anunciase el fin de sus atentados. Una guía que puedo resumir en tres ámbitos. Uno de es de la memoria, el reconocimiento de las víctimas, su dignidad y el relato de lo que ha sucedido en este país. Tu Gorka sueles decir hay que pasar página pero leyéndola, de “arriba a abajo”. Hay que poner a cada uno en su sitio porque sino construiremos una sociedad inmoral, sin valores. Tenemos que hacer un gran esfuerzo y no va mal. El segundo ámbito es el de la convivencia. Más de treinta años de violencia y de terrorismo ha dejado instalados en muchos rincones de Euskadi odios, intolerancias, rechazos, que todavía a día de hoy se ven en nuestros pueblos. Tenemos que hacer un trabajo extraordinario para extender la pedagogía de la tolerancia, del respeto al diferente para ir desterrando estos odios. Y en tercer lugar es verdad que tenemos que hablar de lo que ha sido la existencia de ETA y aquí podemos desde la fortaleza de un Estado de Derecho aplicar una política penitenciaria diferente que nos ayude a instalar este nuevo tiempo. Partiendo de la exigencia de la disolución de ETA, pero también de la propia legalidad. La Constitución consagra la política penitenciaria con el objetivo de ser una política insertadora del penado en la sociedad y no una política que busca revanchas. Aplicando estos principios podemos y debemos hacer política penitenciaria. 

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¿Cómo interpreta los llamamientos desde la izquierda abertzale a constituir comisiones de la verdad?
Lo que ellos quieren es intentar introducir disculpas en la verdad de lo sucedido y eso sería lo mismo que decía antes. Construir un relato sobre una sociedad inmoral, y no estoy dispuesto. El otro día lo decía en el propio parlamento. Salvando las distancias imaginémonos que después de la Alemania nazi se hubiese empezado a decir que todas las partes tenían su verdad. La sociedad que permitiera eso sería una sociedad inmoral. Creo que la sociedad vasca no puede permitirse caer en ese error, en esa desgracia. El relato es uno en el que el asesino es asesino y la víctima es víctima y el asesino no es alguien que defiende ideas. 

¿Y qué papel cree usted que tienen que jugar las víctimas en el final de ETA?
La memoria de la que forman parte las víctimas tiene que ser un muro que nos impida volver hacia atrás. Que con su testimonio nunca más nadie vuelva a coger una pistola para matar al que piensa diferente. Las víctimas son las portadoras de los valores con los que queremos construir la sociedad vasca, porque precisamente son víctimas por haber defendido la pluralidad, los valores democráticos, la libertad de todos, y ese tiene que ser un gran sustento de nuestro futuro. Por eso yo siempre he dicho que las víctimas tienen que estar en la base de lo que queremos construir. 

El PP ha pasado de pedir la ilegalización de Bildu y Amaiur a unas posiciones algo más constructivas. ¿A qué es debido el cambio?
No se, si es a que gobiernan, pero la verdad, me da igual. Bienvenido sea el cambio. Creo que tenemos que saber gestionar este tiempo para hacerlo irreversible, para alcanzar la desaparición definitiva de ETA y la libertad definitiva. Y para ello se tiene que contar si o si con el concurso del Partido Popular. Porque es Gobierno, pero aunque fuese oposición también, porque lo tenemos que hacer entre todos. Y para eso necesitamos un Partido Popular que no esté en unas posiciones extremas que impidan cualquier avance en este país, permitiendo a la izquierda abertzale que de pasos hacia su integración en el sistema democrático. Si llevamos años reclamándoles esto, lo que no podemos es ponerles piedras en el camino. 

Pero si que les hubiese gustado tener a éste PP hace unos años o meses apoyándoles a ustedes.
Incluso han cruzado no hace mucho las línea rojas de lo que se podía considerar decente. Pero no quiero volver a ese pasado. Quiero poner en valor lo que siempre ha sido la actitud del Partido Socialista, que no quiere buscar la confrontación política sino el acuerdo. 

¿Y que le parece la actitud de Rosa Díez en el Parlamento cuando ha compartido con ustedes la realidad vasca durante tantos años?
Y en otras posiciones diferentes a las que ahora manifiesta. Me parece que hace un populismo barato e irresponsable. Ahora toca a todos sumar para consolidar este tiempo. Y uno no suma adoptando decisiones irresponsables que pueden quedar muy bien ante algunos sectores muy extremos, pero que perjudican notablemente.

El acuerdo de Madrid ha sido un acuerdo importante que usted ha intentado trasladar a Euskadi. ¿Es posible?
Tenemos que buscar foros y fórmulas que nos permitan hacerlo. Que nadie me interprete mal, no hablo de mesas, sino de foros en los que los partidos nos podemos juntar para ir decidiendo los pasos que tenemos que ir dando en adelante en los ámbitos que decía antes, en la defensa de la memoria, de convivencia, en como avanzamos en cuestiones como la política penitenciaria. Y creo que la unidad es un valor en si mismo en éstos momentos. Ampliarla se convierte en un objetivo. Creo que en Euskadi tenemos que buscarla para sumar.

¿Usted cree que se necesita mucha cocina política, más discreción, en el trabajo entre los diferentes agentes políticos?
Me gustaría que una vez que tenemos definidas las cosas sobre las que tenemos que trabajar y hay un consenso más o menos establecido, trabajemos con discreción. No hablo de oscurantismo, pero no podemos estar todos los días haciendo la política a través de los medios de comunicación porque eso sólo perjudica. Es decir cocina política pero buscar también consenso social. No es algo a cocinar sólo entre los políticos, aquí tenemos que implicar y complicar a toda la sociedad vasca o por lo menos a una buena parte de ella. Estamos hablando de la convivencia y no se puede hacer por decreto. 

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¿No es complicado buscar nuevo consensos en Euskadi cuando falta un año para los próximos comicios vascos?
Espero que no y creo que no. Creo que en esta situación todos hemos aprendido que tiene que estar fuera de conflicto electoral, de la confrontación política. Hemos trabajado durante toda la legislatura en la ponencia de víctimas, buscando consensos y espero que seamos capaces de seguir trabajando en la buena dirección y que el debate no forme parte de la campaña electoral. 

¿Incluye también al PNV en éste diagnóstico?. Porque ellos le dicen que en seis meses no ha dado ningún paso en materia de pacificación y que usted no lidera.
Ya, pero alguno confunde liderar a un país con liderar a su partido. No me preocupan esos mensajes que sólo forman parte de las coletillas de la oposición. Este Gobierno desde el primer momento ha estado al frente de las políticas que nos han traído hasta aquí. Hemos avanzado mucho en la defensa de la memoria. Ya tenemos el tema del instituto de víctimas, la ponencia, todo eso lo hemos realizado con este Gobierno, la política de tolerancia cero, de firmeza democrática para lograr que ETA llegase a esta situación la ha practicado este Gobierno desde el primer momento, por cierto, con el PNV en contra al principio. Que no nos den lecciones, claro que hemos liderado pero no quiero buscar la confrontación, insisto.

¿Usted se ha reunido con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cree que tiene altura de miras para poder afrontar el final de ETA?
Las declaraciones que hace hoy el presidente del Gobierno no son ni parecidas las que hacía la misma persona siendo líder de la oposición. Se ha producido una evolución, y no ha sido inmediata, ya empezó un tiempo antes. Y espero que Rajoy entienda que cuando hablamos de esto hablamos de una Política de Estado. Y que Euskadi en estos momentos lo que necesita es altura de miras y por encima de presiones que se pueda tener de algunos sectores de su propio partido, políticas generosas. 

¿Queda mucho camino por recorrer?
Si. Queda mucho. No se solucionan treinta años de violencia de la noche a la mañana. Hay incluso quien cifra esto en generaciones. Espero que sea antes. Pero vamos a tener que implicarnos todos a fondo. No sólo los partidos, los medios de comunicación, la escuela, los ámbitos sociales... Extender los valores éticos y morales, de tolerancia. Y claro que nos va a costar. 

Igual es una ventaja ser un país pequeño en el que casi nos conocemos todos.
Puede ayudar o dificultar más. No hay peor enfado que el que sucede entre las propias familias. Pero bueno, espero que si creemos que es una ventaja la sepamos utilizar.

¿Mantiene una buena relación con el presidente del PSOE, Jesús Eguiguren, a pesar de sus diferencias a la hora de enfocar algunas cuestiones en materia de pacificación?
En primer lugar Jesús es mi amigo y el presidente del Partido Socialista de Euskadi, por lo tanto mi presidente. Y tengo un enorme respeto por sus posiciones, aunque a veces no las comparta. Pero este partido es plural. Y yo no he considerado nunca a alguien que tenga una opinión diferente como un disidente, como pasa en otras partes, sino como alguien que lo que quiere es enriquecer nuestra posición y nuestro proyecto. Y si uno lo entiende así se puede sumar.

¿Se le reconocerá algún día a la labor que ha realizado, incluso por los sectores más radicales de éste país?
Yo creo que hay una buena parte que se lo reconoce ya, incluso en algunos de esos sectores radicales, y estoy convencido de que con el tiempo ese reconocimiento se ampliará. 

Usted ha dicho que no sacrificará los servicios públicos en Euskadi para cumplir con los objetivos de déficit. 
Primero, el déficit claro que hay que controlarlo. Uno no puede estar gastando toda la vida más de lo que ingresa. Y por eso yo soy partidario de cumplir los objetivos de déficit. Pero no hacerlo de la noche a la mañana, sino contar con un período de adaptación a las circunstancias. Porque si uno sacraliza como exclusiva la política del control del déficit lo que hace es no tener recursos para sostener los servicios públicos, para sostener el empleo público, para sostener las políticas de solidaridad o para invertir con recursos públicos en aquello que da un impulso a la economía y es capaz de generar empleo y riqueza. Lo que muchos países han aplicado durante la crisis ha terminado con una Europa en recesión. Algunos países condenados a la pobreza durante generaciones. Y si seguimos con esa política no sólo no salimos de a crisis sino que empeoramos cada día. 

Parece que ahora si hay más países y agentes económicos que se replantean mantener los recortes si no hay crecimiento de la economía. 
Afortunadamente. Esto empecé a decirlo yo casi como la voz que clamaba en el desierto, pero como lo decimos desde una parte pequeñita de Europa. Ahora hemos conocido una carta de doce líderes europeos, entre ellos el presidente de España, defendiendo la misma posición. Afortunadamente hay unas elecciones en Francia en las que espero que gane François Hollande, que esta haciendo un discurso y proponiendo una política radicalmente distinta. Y si eso sucede en Francia condicionará la política de Alemania ayudando a cambiar lo que se hace en el conjunto de Europa.

¿Tenemos entonces margen en Euskadi para seguir impulsando políticas públicas a pesar de la situación en la que nos encontramos?
Lo estamos haciendo. En 2012 un año horrible para la recaudación con unos recursos públicos que han caído en 1000 millones, hemos sido capaces de hacer los deberes manteniendo el Estado de Bienestar. Ser capaces de hacer el mayor esfuerzo en nuestra historia en I+D+I, llegando al 2% del PIB. Nadie en España ha llegado a estas cifras. Hemos internacionalizado como nunca la economía vasca. Estamos en record histórico, con 21.000 millones el pasado año. Nunca, ni antes de la crisis, habíamos exportado tanto. Estamos aplicando fórmulas para la financiación de las empresas, que es el gran problema. Mantenemos la apuesta por una infraestructura clave como es el tren de alta velocidad, por una política educativa que nos acerca al siglo XXI, potenciando el inglés y las nuevas tecnologías en la escuela. En definitiva, con los recursos públicos estamos impulsando los resortes que tiene Euskadi para enfrentarse a la crisis. Si uno sólo hace la política del recorte nada de esto se podría haber realizado. Por eso yo me niego a que los gobiernos no podamos intervenir. 

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