El Gobierno ha decidido dejar la tijera y pasarse a la máquina de podar. Mariano Rajoy ha anunciado en el Congreso el mayor recorte de derechos sociales de la historia de la democracia, que se suma a los ya realizados desde su llegada al poder. Se aceptan todas las "sugerencias" de Bruselas. Recortes del sueldo de los funcionarios públicos, reforma de la jubilación, recortes en subsidios de desempleo y en cargos públicos y subida del IVA.
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El objetivo, reducir 65.000 millones de euros del déficit público en los próximos dos años y medio. Para ello el ejecutivo contempla reducir los gastos y aumentar los ingresos. Se subirá la tasa general de IVA tres puntos, del 18% al 21%. Se mantiene el IVA superreducido al 4% para los productos considerados de primera necesidad mientras que el tipo reducido pasa del 8% al 10%. El viernes se aprobarán las subidas pero su aplicación se demorará por problemas técnicos.
La desgravación por vivienda, suprimida por los socialistas y retomada tras la llegada del PP a La Moncloa pasará otra vez a ser historia. Y los funcionarios se quedarán sin una de sus pagas extra.
Se reduce el número de concejales en un 30% y un mayor control sobre los sueldos de ediles y alcaldes que será controlado directamente por la administración central. Sólo a Rajoy sus medidas le parecen "equilibradas". Los sindicatos anuncian ya un otoño caliente y la oposición cree que las medidas sólo nos conducirán a más represión.