Semanario Decano de política, economía, cultura y sociedad
Viernes, 18 de mayo de 2012
Última actualización: Jueves, 17 de mayo de 2012 12:35

Jueves, 21 de julio de 2011
Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género

Retratándose a sí mismos

Guardar en Mis Noticias. Enviar por email
Cristina del Valle

María es el nombre de una mujer de 15 años a la que no tuve el placer de conocer profundamente pero sí al menos durante una intensa hora. Bastó solo ese tiempo para descubrir a una adolescente valiente, llena de fuerza y, sin ella misma saberlo, feminista.

Me encontraba esperando a un amigo en una cafetería cuando llegó María con un grupo de gente adulta y algún adolescente más como ella. Se sentaron muy cerca de mi mesa, en el exterior del lugar, donde el frío empezaba

a notarse. No reparé en el grupo hasta que escuché la voz rota y cargada de ira de un hombre que en la mesa de María increpaba, sin mirarla, a una mujer delgada y con las facciones contraídas por la tensión que estaba enfrente de él.

No fueron las palabras que pronunció aquel hombre las que me indignaron, fue su tono, su lenguaje corporal, sus gestos, la ira de todo su rostro y sus manos. Apenas unos metros de distancia y me sentí envuelta en la escena y que formaba parte de ella. La mujer respondió a sus palabras mientras él intensificaba su ira, y de pronto una frase atravesó mis oídos. Cuando él se sintió observado por todos nosotros acusó a la mujer de hacerle perder

los nervios. “Me sacas de quicio”, le estampó. Ella dijo tajante: “De quicio te sacas tú a ti mismo, tú eliges esta conducta como un ejercicio de intimidación y poder”. En ese momento apareció en escena otra gente y el hombre se disipó entre el nuevo grupo. Fue entonces cuando María se acerco a la mujer y le dijo, llena de fuerza: “Nunca permitiré que un hombre me trate de esa manera en la vida”, y cogiendo su mano le expresó su admiración

por no callarse y por enfrentarse a él. “Hasta yo sentí miedo”, le dijo María. “Me siento orgullosa de tu valentía y, sobre todo, de que no te callaras”. Fue entonces cuando me vino a la mente una conferencia del psicólogo

experto en genero y violencia Luis Bonino. Durante la misma, una mujer le preguntó cuál era la diferencia entre una discusión de pareja y el maltrato. Bonino dijo que la diferencia la marca el sentimiento de miedo.

Cuando la mujer tiene miedo durante una discusión o ante cualquier situación que pueda ser conflictiva. Entonces, pensé en cómo María, sin ser la protagonista, estaba sintiendo las consecuencias de aquel maltrato. De cómo cuando alguien maltrata lo sufre todo el entorno y lo sufrimos quienes estamos cerca aun sin conocer a sus protagonistas.

Por eso es responsabilidad de todos cambiar el modelo relacional y desterrar de nuestras vidas y entornos el que no nos traten bien. Al final de la conferencia de Bonino, un hombre de los presentes, con los mismos argumentos

que nuestro protagonista, le dijo: “Es que las mujeres muchas veces nos sacan de quicio y perdemos la cabeza, nosotros no somos los responsables, son ellas las que nos provocan y sacan toda nuestra agresividad. Bonino

respondió lo mismo que la mujer de esta historia: “Son ustedes los que eligen perder el control, no es un acto inocente ni descontrolado, es una elección libre y consciente. Existe un abanico de posibilidades cuando no estamos de acuerdo con algo o se produce un conflicto, y cuando elegimos la ira, el insulto o la violencia estamos

retratándonos a nosotros mismos. Estamos decidiendo adoptar un comportamiento concreto que también conlleva un determinado fin”. Luis definió hace tiempo estas maniobras de control dentro de la pareja como micromachismos o microviolencias.

Detectarlas y ponerles nombre fue lo que hizo María sin darse apenas cuenta. Necesitamos jóvenes valientes que, como María, le digan no a que alguien las trate mal.

Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
CAMBIO16.es • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2012 • Todos los derechos reservados
POWERED BY FOLIOePRESS