Semanario Decano de política, economía, cultura y sociedad
Miércoles, 19 de junio de 2013

Jueves, 21 de julio de 2011
Centro de Estudios de Género y Masculinidades (GEGM) y Asociación para la Creación de Vínculos de Equidad (ACVE)

Algunos hombres, el amor y el miedo

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Erick Pescador Albiach

Hace años, en el debatir de una mesa redonda sobre el amor desde la perspectiva de género, una mujer del público afirmó: “Los hombres o no saben o no pueden amar de verdad”. En el momento, sentí profundo malestar e incluso argumenté en contra de semejante sentencia. Sin embargo, días, meses y años después, necesité repensar todo y aún ando ahí.

Pienso que el amor romántico tal como lo aprendemos resulta una trampa de dolor, sumisión y a veces violencia, sin duda para las mujeres, pero también para los hombres que creen en el amor que posee y obliga. Lo cierto es que el amor se siente y se vive de forma distinta por los hombres. Sí nos enamoramos y sí sentimos a pesar de la sorpresa de algunas mujeres, pero permanentemente con el miedo a la pérdida del control sobre la situación: “Hay mujeres que te pueden hacer perder la cabeza”, “Ésta le va a cazar seguro”, “Te casaste, la cagaste”, “Desde que está con ella se ha vuelto un calzonazos”. Son frases que nos dicen a los hombres para sostener el eterno miedo a Eva y su manzana y mantenernos firmes y distantes en el amor, sin entregarlo todo como hacen ellas y dominando también en este campo minado. El miedo real de muchos hombres no es sólo al compromiso del amor, sino a otro miedo más trascendental, a la muerte del vínculo deseado de la relación, a que la otra persona se vaya y nos deje. Los hombres no tenemos problemas con el compromiso en otros ámbitos de la vida sobre los que supuestamente tenemos más control. ¿Por qué algunos hombres tienen miedo a amar demasiado? ¿y por qué estos miedos son rentables? Por educación somos analfabetos emocionales y al amar intentamos poner ese escudo de la distancia, de la falta de escucha y de la carencia afectiva. Marcela Lagarde dice sabiamente que los hombres recibimos más amor cuanto más colocamos este en la carencia. Siempre encontramos una mujer que intente sacarnos de nuestras durezas con la frase que la condena a la dependencia: “Dame un beso, cariño, no seas tan arisco”. El poder en muchas relaciones emana de la carencia afectiva de los hombres, del amor que se resiste a estar y se refuerza desde la súplica de las mujeres para que esté. Esta es una de las trampas del amor que cita Charo Altable en su libro Penélope y las trampas del amor, y que genera dependencias y apegos incondicionales. Si el amor es una relación de respeto y cuidado, no puede ser nunca incondicional.  En el aula hablamos del equiamor, esa nueva forma extraña por descubrir que compatibiliza el cuidado mutuo con la autonomía, que diferencia entre compartirse y entregarse y que se sostiene en la igualdad de derechos, deseos y oportunidades dentro también de los espacios íntimos. Y es que, a lo mejor, la forma de entender el amor es la soledad. Dice nuestro Ilustre Mario Benedetti, en “Luna congelada”: Con esta soledad / alevosa / tranquila // con esta soledad / de sagradas goteras / de lejanos aullidos / de monstruoso silencio / de recuerdos al firme / la luna congelada / de noche para otros / de ojos bien abiertos // con esa soledad / inservible / vacía // se puede algunas veces / entender / el amor. Los hombres no sabemos o no podemos estar solos porque entonces nos enfrentamos a nuestros más profundos miedos. Si estamos solos, ¿con quién o contra quién ejerzo mi fuerza, mi dominación? ¿con quién refuerzo mi identidad de poder externo? ¡Qué bueno sería, en el camino de pensarnos como hombres, también pensarnos como hombres desde el amor! Como hombres sin miedo, ¿se puede amar de cuerpo y alma entera, a tumba abierta con la misma valentía que nos enfrentamos en otras batallas de la vida?  

PLANTA CARA A LA VIOLENCIA MACHISTA

PONLE CARA A LA IGUALDAD

Manifestación contra la violencia machista.

Sevilla, 21 octubre 2011

Red de Hombres por la Igualdad

 

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6 Comentarios
Norma22
Fecha: Miércoles, 6 de febrero de 2013 a las 21:33
El hombre es esclavo desde siempre de sus miedos por eso todo lo que busca conquistar le dura poco porque no sabe como retenerlo..Amar es un privilegio que da la posibilidad de dar y entregar lo que somos y lo que tenemos el secreto es saber reconocer a quien uno puede dárselo
Zulay Vivas
Fecha: Sábado, 29 de diciembre de 2012 a las 15:28
El temor a amar está muy relacionado con el hombre pero a veces algunas mujeres fomentan ese temor con su estilo de cacería, sin embargo nunca es tarde para aprender a amar y ser amado, porque esa es la esencia del ser humano... esta afirmación espero que les guste #Aperturo mis brazos y mi coraz[on sin miedo a recibir el amor que el universo tiene para mi y lo correspondo de la mejor manera para que la felicidad abunda en mi#... Saludos
Pavlo
Fecha: Viernes, 2 de noviembre de 2012 a las 20:47
El amor es el cebo de Dios (o de Naturaleza) para que multiplicaramos. No mas. Hombres y mujeres, no podemos ser iguales porque unos son hombres y otras son mujeres. Un potente "argumento en contra de semejante sentencia" es que la Humanidad no deja de crecer en numero. La vida cuntinua gracias a esa interesante desigualidad. Desde hace mucho no existitiamos si no la hubiera. Asi pienso yo.
Jose Manuel Ramirez Navas
Fecha: Miércoles, 2 de mayo de 2012 a las 05:49
Ha sido interesante y util encontrarme con este articulo, ya que realizo trabajo con hombres y me ha permitido reforzarlo con lo encontrado para abordar en el tema de comunicacion de emociones, sentimientos y afectos. Me gustaria seguir en contacto. Hasta luego.
Anita
Fecha: Viernes, 14 de octubre de 2011 a las 12:43
Ojalá la mayoría de los hombres pensaran así. Tú, realmente crees lo que dices? Porque hablar, lo que se dice hablar, es fácil. Ahora, ponlo en la práctica....
Delia Trejo Sánchez
Fecha: Miércoles, 10 de agosto de 2011 a las 21:25
Es cierto que amar casi siempre causa dolor por la cuestiòn de las perdidas, pero los que realmente hemos amado no sabemos de perdidas, es parte de un precio que se paga por conocer lo que es verdaderamente el amor.
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