
Me permito hoy la licencia de no hablar de normas para hablar de una mujer, la única Ministra de Igualdad en la historia de España. Se llama Bibiana Aído, y a mi criterio, y con independencia de lo que cada cual piense de ella, ha sido uno de los nombres de mujer con los que Rodríguez Zapatero jugó a ese perverso juego de los experimentos a costa de los futuros profesionales y personales de quienes eligió para que le acompañaran en el Gobierno.
Digo
uno, porque a mi modesto entender, no se puede jugar al populismo de crear un
Ministerio de Igualdad para salir en olor de feminismo y, cuando a su índice de
popularidad no le viene bien, sacrificarlo “por la crisis”, sin que nunca se
hayan sacado las verdaderas cifras del “vendido” ahorro que, de veras, no es
tal y volver a la Secretaría de Estado anterior, sin coste alguno para él. O a
lo mejor él sí puede, porque ha podido más de lo que creíamos.
Hay
muchos nombres de mujer con los que jugó en esa eliminación, en una torpe
batalla de un presidente, que no permitió legitimar un Ministerio con el que
nos encontramos por sorpresa, porque no figuraba ni en su programa. Crear y
destruir es más dañino que no crear. Zapatero no ha legitimado, sino que ha
deslegitimado, y creo que no le importa, la verdad. Los nombres con los que se
jugó esa baza pasan por el suyo propio, por el de quien lea esto hoy. Toda la
ciudadanía fue afectada por esa eliminación propagandística cargada de engaño.
Pero de todo esto hay una perjudicada clara. Se llama Bibiana. Bibiana es una mujer gaditana que cursó sus estudios de ADE en las Universidades de Cadiz y en la inglesa de Northumbría en New Castle y fue una alumna tan distinguida que recibió con honores su BA (Hons).
Años después, el catorce de julio, Bibiana Aído ha regresado a su Universidad, ésta vez para recibir el Doctorado Honoris Causa a sus treinta y cuatro años y, preparando las maletas para su marcha a Nueva York, pues para pasar a ser Asesora Especial de la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres. Las alabanzas por parte de la representante de la Universidad fueron encaminadas a resaltar la defensa de los Derechos Humanos, especialmente de los derechos de las mujeres, refiriéndose a sus éxitos en poco tiempo y a su importante actividad durante los seis meses de la presidencia española de la Unión Europea.
He pedido permiso para publicar esta foto a su entorno cercano. Es todo un símbolo. Es una mujer trabajadora, estudiosa y luchadora, que ha tenido portadas en El Mundo, hasta por salir del Ministerio con una de sus asesoras fumando un cigarro y esta noticia, la de un Doctorado Honoris Causa en una Universidad como la de Northumbria pasa inadvertida. Por esa y otras cuestiones, no nos queda otra que ser feministas.
Nadie es profeta en su tierra, pero menos si su editor hace una hoguera pública quemando tus poemas y guardando los restantes en un sitio donde no molesten. Señor Presidente, con todos mis respetos, con las mujeres no se juega a la popularidad: con los hombres tampoco, por eso creemos en la igualdad.
Por eso quiero felicitar a Bibiana Aído por el doble reconocimiento extranjero a su trabajo y condición, y trazar un puente al pasado, con un recuerdo y un agradecimiento a las primeras mujeres universitarias en nuestro país, en la última década del siglo XIX, como Emilia Pardo Bazán, Concepción Arenal o María Goyri. Ellas estarían orgullosas como lo estoy yo.