
El concepto de globalización podría resumirse en la monopolización del control de la riqueza y el poder por un grupo reducido de corporaciones en el mundo. Son estas mismas las que están decidiendo los acuerdos fundamentales del Banco Mundial y la OMC, principales actores de la globalización cuya filosofía se resume en que “un solo parámetro es válido para todos”. En la globalización se produce una unión perversa y nada inocente de un capitalismo feroz con un colonialismo del capital sin fronteras contra todos. Esta unión se sirve aderezada por la concentración de los medios de comunicación en reducidos grupos de poder de los propios dueños de la especulación
Y mientras ellos se quedan con los beneficios el resto cubrimos sus pérdidas y riesgos . La filósofa feminista Victoria Sendón de León en su El planeta de los simios locos nos habla de cómo podemos ver y comprobar qué es la globalización gestionada a través del neoliberalismo cuando una empresa suprime mano de obra, lanzando a miles de gentes al desempleo, suben las acciones de esa empresa en bolsa porque cuanto menos salarios más beneficios. Los beneficios no se calculan ya por las ganancias concretas sino por la previsión de esas ganancias, es decir, que lo importante no es ganar sino ganar todo lo posible para aumentar el reparto entre los principales accionistas. Al neoliberalismo ya no le interesan los beneficios sino “crear valor”, es decir, la ganancia a través de acciones. Las grandes corporaciones, como los bancos, que se dedican actualmente a la diversificación de su capital y a las transacciones especulativas, consideran un salto atrás el tener que contribuir con ciertos impuestos o tasas por dichas operaciones. Pero es que, además, los esquemas de funcionamiento de las grandes empresas cada vez se parecen más a los de las mafias, por eso la apertura de fronteras y la venta por internet se están aprovechando para el lucrativo negocio que suponen la prostitución y la pornografía, sobre todo infantil. Y en esto quienes sin duda salen perdiendo son las mujeres del mundo, carne de proxenetas y de clientes seguramente muy honorables socialmente. Como en anteriores artículos ya hemos cifrado en España los datos del consumo de prostitución y trata de mujeres, ahora añadimos que en España el 45% de las páginas web visitadas son de pornografía, que además alcanzan la mayor proporción de venta por internet.
Y frente a todo esto ¿qué podemos hacer desde los movimientos de mujeres? Los movimientos feministas han sido y son movimientos políticos que han ido construyendo discursos alternativos de cambios sociales. Pero además de construir discursos, de ser una categoría analítica y una ciencia social, el feminismo es una clara alternativa a otro mundo posible. Las mujeres tenemos una lucha antiglobalización propia ya que somos más del 52% de la población mundial y sin embargo solo tenemos el 2% de la riqueza; la primera causa de muerte es la violencia de género; el 80% de los pobres del mundo son mujeres; en la prostitución infantil el 90% son niñas y el 90% de personas analfabetas son mujeres. El gran reto por tanto creo y comparto con otras feministas que está en liberalizar aquellos sectores a los que nunca llega la globalización: la democracia, los derechos humanos, el medio ambiente, la paz, las oportunidades para las mujeres, la educación y la sanidad. En crear sindicatos de género, ya que la pobreza se escribe en femenino; en crear un banco mundial de la mujer. Pero sobre todo en crear un modelo social atravesado por el valor de la ética del cuidado y la ética del amor frente a una sociedad donde “solo vales si sales rentable; caiga quien caiga nos da todo igual; que el contrabando engorda a los bancos, pues tú y yo a callar que los padres de la patria nos darán más circo y más pan”, que cantaba en una de las canciones de mi grupo amistades peligrosas.