Semanario Decano de política, economía, cultura y sociedad
Viernes, 18 de mayo de 2012
Última actualización: Jueves, 17 de mayo de 2012 12:35

Lunes, 17 de octubre de 2011
Plataforma de mujeres

No más violencia en nuestros cuerpos y pueblos

Guardar en Mis Noticias. Enviar por email
Cristina del Valle

En 2008, la Plataforma de mujeres artistas contra la violencia de género que presido, en una de sus acciones en Cisjordania, trasladó al Ministerio de Asuntos Exteriores israelí y más tarde a Naciones Unidas un extenso informe sobre la situación de las presas palestinas en las cárceles israelíes.

En estos días, y tras el acuerdo alcanzado entre Israel y Hamás para liberar al sol­dado israelí Gilad Shalit a cambio de la inminente liberación de un millar de presos palestinos, reivin­dicamos que el canje contemple la total liberación de las mujeres pre­sas palestinas. Y esperamos que no suceda lo que ha ocurrido en otros tiempos, donde se anunciaba a bombo y platillo la liberación de presos palestinos por parte de Israel y lo único que se hacía era meter en este saco a todos los presos que habían cumplido ‘condena’ o esta­ban a punto de cumplirla, algo que denunció en muchas ocasiones la Autoridad Nacional Palestina (ANP). El líder del movimiento is­lamista Hamás, Jaled Meshal, con quien nos reunimos en Damasco en enero de 2009 para trasladarle el mismo informe y pedirle que se priorizara la liberación de las muje­res presas, ha confirmado el pacto y ha afirmado que, de los 1.027 de­tenidos palestinos que serán libera­dos, 27 son mujeres.

La situación de las mujeres pre­sas es especialmente grave ya que la mayoría sufre el limbo jurídico a la espera de juicios. La mayoría de ellas sufre ‘prisión administrativa’, lo que significa que, sin ningún de­lito demostrado, “si te consideran una persona peligrosa para el Esta­do puedes entrar en prisión sin nin­gún tipo de prueba”. Son mujeres que están sufriendo la violación de sus derechos, abusos físicos, psico­lógicos y sexuales. El encarcela­miento de las mujeres palestinas supone un daño irreversible, en la mayoría de casos, al proyecto de vi­da de estas mujeres, pero también una acción que las convierte en víctimas de un proceso judicial que las niega como sujetos de derecho y las estigmatiza a la hora de vol­ver a sus hogares, comunidades, centros de trabajo, a su vida ante­rior. Asimismo, el daño personal y colectivo a las mujeres, en cual­quiera de los aspectos, supone un deterioro en el proceso de reconci­liación de los pueblos sobre la base de una paz justa. La violencia sobre las mujeres es utilizada como casti­go colectivo y expresión de domi­nio, y como un instrumento bélico más para generar el terror. Por lo tanto, se trata de crímenes de gue­rra, crímenes de lesa humanidad, considerados por la jurisprudencia internacional como equivalentes al genocidio y la tortura. En los países en conflicto, estos crímenes ocu­rren en el marco de las estrategias militares, y dentro de la categoría de los excesos. Es, por tanto, una violencia que los contendientes tienden a callar, los unos y los otros. Pero, dentro de las fuerzas estatales, las mujeres no sólo han sido usadas y abusadas por los ejér­citos formales, lo han sido también por procesos judiciales arbitrarios que las victimizan desde otros fren­tes: un ejemplo claro es la ya men­cionada prisión administrativa, que constituye una práctica contraria a las normas internacionales de dere­chos humanos y que frecuentemen­te obvia que “toda persona privada de libertad será tratada humana­mente y con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano”.

En 2010, durante la reunión que mantuvimos en Ramalla con el ministro para Asuntos de los Prisio­neros de la ANP, Issa Karaka, nos dio los datos de que más de 7.000 presos permanecían en las 21 cár­celes israelíes y, de esta población reclusa, unas 120 eran mujeres y 300 menores de edad. Pero en la cuestión que más hincapié hicimos fue en la situación de las mujeres embarazadas que paren en prisión esposadas de pies y manos y a las que se les niega el derecho a ver a sus hijos recién nacidos. Por eso, hoy, desde esta página pido la libe­ración de todas las mujeres presas palestinas y exijo que en nuestros cuerpos y en nuestros pueblos, no más violencia.

 

Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
3 Comentarios
Juan
Fecha: Domingo, 23 de octubre de 2011 a las 23:21
La solución de todo esto está en la minoría que lo consiente y que controla la sociedad ante la indiferencia de la mayoría subyugada como pasa con todo. Habrá millones de mujeres que viven indiferentes aceptando su papel de victima, quizá por eso de «eh aquí la esclava del señor»
alicia
Fecha: Lunes, 17 de octubre de 2011 a las 17:24
estupendo artículo que comparto plenamente
Elena Garrido
Fecha: Lunes, 17 de octubre de 2011 a las 14:38
dentro de lo indefenso,a por lo mas indefenso. menores..? el esperpento no puede ser mas aterrador
CAMBIO16.es • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2012 • Todos los derechos reservados
POWERED BY FOLIOePRESS