
Creo que en estos días es importante hablar de esas víctimas invisibles que causa la violencia de género que son los niñ@s, ya que han sido muy pocos los estudios que, a lo largo de los años, se han hecho sobre las consecuencias de esta violencia en la vida, en el comportamiento, la personalidad y la salud de los hij@s de las mujeres maltratadas.
Lo
primero que quiero decir es que los hijos e hijas de las mujeres maltratadas
son víctimas directas de la violencia, nunca meros espectadores.
La
exposición a la violencia provoca en los niñ@s muy graves y diversos problemas
que pueden condicionar el resto de sus vidas. Entre los problemas físicos que
genera, tenemos retraso en el crecimiento, alteraciones en el sueño y
disminucion de las habilidades motoras, entre otros. En el aspecto emocional,
esta violencia produce ansiedad crónica, depresión, ira y estrés. En el aspecto
cognitivo, tenemos retraso en el lenguaje, bajo rendimiento escolar y
difilcultades para la concentración y el estudio. En el aspecto de la conducta
o el comportamiento, esta violencia genera agresividad, inmadurez,
toxicodependencias y conductas antisociales.
Estas
alteraciones se desarrollan a partir de las sensaciones y los sentimientos que
en los niños genera la violencia hacia su propia madre. Los niños y niñas que
presencian las agresiones ven los golpes, incluso perciben también esta
violencia sin haber visto ni oído situaciones violentas. Estos niños viven con
el miedo y el terror, se sienten desamparados, creen que pueden morir o ser heridos
durante las agresiones a las que están expuestos.
La
ansiedad que experimentan por el profundo temor a sufrir daños durante los
ataques o a que sus madres sean heridas, la tristeza al ver a sus madres como
víctimas de las agresiones por parte de quien debería dar seguridad y afecto,
el estado depresivo por la creencia de que su situación es irremediable y de
que nadie les puede salvar o ayudar, el aislamiento en su entorno escolar y
social para mantener en secreto su problema, ya que se consideran responsables
del mismo y lo viven desde la vergüenza, la evasión mediante el alcohol o las
drogas en el caso de los adolescentes, y las reacciones agresivas como
respuesta a la violencia vivida son otras de las gravísimas alteraciones que
padecen estos niñ@s. Es fundamental hablar en este punto de las transmisión
generacional de la violencia.