El 25 de noviembre se declaró el Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres en un encuentro feminista para América Latina y el Caribe, celebrado en Bogotá en julio de 1981. En 1999, dieciocho años después, Naciones Unidas lo reconocía oficialmente como tal.
Pero detrás de esta fecha existe toda una historia de lucha y compromiso de tres mujeres dominicanas: Patria, Minerva y Teresa. Apodadas como las mariposas, eran mujeres muy significadas por su compromiso en el activismo político contra la dictadura de Trujillo. Fueron asesinadas el 25 noviembre de 1960. Y como considero que su historia –como la de otras muchas mujeres– en defensa de los derechos y la igualdad no debe olvidarse jamás, porque hoy somos mujeres con voz gracias al trabajo de millones de mujeres que a lo largo de la historia y en el mundo se dejaron la piel y la vida, hoy quiero recordarlas brevemente en esta columna. Empezando por el final, las tres hermanas fueron brutalmente torturadas y asesinadas por la policía secreta del dictador Trujillo. Sus cuerpos fueron despedazados y arrojados a un barranco, donde fueron encontrados. Su compromiso por un país digno y por la libertad quedó impreso en declaraciones como estas: “No podemos dejar que nuestros hijos e hijas crezcan en este país bajo un régimen tan corrupto y tiránico, tenemos que luchar con todas nuestras fuerzas en su contra, y yo estoy dispuesta a darlo todo, aun mi vida si es necesario”, dijo Patria Mercedes Miraba. “Mi felicidad consiste en hacer todo lo que esté en mis manos y lo que se pueda por nuestra patria, que sufre tantas angustias, es triste estar de brazos cruzados…”, apuntó Minerva Argentina Mirabal. “Quizás lo que tenemos más cerca es la muerte, pero esa idea no me amedrenta, seguiremos luchando por la justicia y la libertad”, subrayó María Teresa Mirabal. Sus ideales políticos y su compromiso las llevaron a militar en el Movimiento 14 de Junio. Fue por ello por lo que fueron encarceladas y perseguidas junto con sus maridos. Ellos siguieron en prisión durante años sufriendo terribles torturas. Las mariposas fueron asesinadas el día que visitaban a sus maridos encarcelados en Puerto Plata. Este crimen conmocionó a todo el país y tras el nació todo un movimiento anti Trujillo que marcaría un antes y un después en la historia de la República Dominicana. Fue su ejemplo y el de muchas otras mujeres el que consiguió que hoy en día la violencia contra las mujeres sea considerada por la ONU una violación de los derechos humanos. La declaración de la ONU no sólo reconoce la violencia física, sexual y psicológica, sino también la amenaza de dicha violencia, y la aborda tanto dentro del ámbito familiar como dentro de la comunidad. Pero sobre todo la declaración refleja claramente que la violencia de género no es casual o fortuita, el factor de riesgo es ser mujer. Se reconoce además que es la primera causa de muerte en mujeres, por encima de los accidentes de tráfico o las enfermedades, y se insta a todos los Estados a regularla. Y se afirma que el efecto de dicha violencia sobre la integridad física y mental de la mujer es privarla del goce efectivo, el ejercicio y el conocimiento de sus derechos humanos y libertades fundamentales. En este país, decenas de organizaciones de mujeres lucharon durante años por hacer visible esta realidad y ponerla en la agenda política y en los medios de comunicación como un problema de Estado, y la conquista de su trabajo fue la actual Ley Integral contra la Violencia de Género que puso a este país, pese a quien pese, como un referente internacional en el compromiso político por la igualdad y contra la violencia hacia las mujeres.