Tal y como se están poniendo las cosas, parece que ha llegado el momento de analizar las ventajas e inconvenientes de permanecer dentro del euro.
La cleptocracia justicialista argentina está jugando su enésimo asalto (no me atrevo a decir duodécimo, como en el boxeo, porque seguramente sean más de doce los expolios perpetrados por la oligarquía peronista).
Esos programas caca de la vaca que llaman reality shows desembocan, a veces, en graves trastornos mentales e incluso en la defecadora muerte. Le ha sucedido a una modelo alemana que intervenía en un concurso titulado “La cena perfecta”, que uno creía —al leer la noticia de su defunción— que era un remedo de Karlos Arguiñano.
Entre los trastornos alimenticios más conocidos por sus devastadoras consecuencias y su popularidad entre los más jóvenes se encuentra la anorexia.
Sucede en la llamada noche de los libros, y “noche de los libros” me hace pensar en el fin o el Apocalipsis, “la noche de la civilización”, “la noche de los tiempos”, “la noche de los dinosaurios… que al amanecer siguiente ya se habían extinguido”.
Sucede en la llamada noche de los libros, y “noche de los libros” me hace pensar en el fin o el Apocalipsis, “la noche de la civilización”, “la noche de los tiempos”, “la noche de los dinosaurios… que al amanecer siguiente ya se habían extinguido”.
Durante la última edición de la Muestra de Cine “1936: Memorias del Silencio”, tuvimos la ocasión de ver la película Celuloide colectivo. El cine en guerra, de Óscar Martín. Destaca la presencia de Juan Mariné, operador del séptimo arte vinculado durante la guerra a la productora colectivizada por la CNT, una carrera llena de conflictos y anécdotas.
El 15-M que iba a desmontar los cimientos del sistema sólo hizo tambalearse a los de la izquierda. Así fueron las cosas, y no por su voluntad disgregadora de la opción formal de la izquierda posible, sino porque el debate intenso y el cuestionamiento de las ya famosas políticas “cueste lo que me cueste”, terminaron en un escéptico rechazo al continuismo.
No se trata de vivir, como decía Gil de Biedma, en las ruinas de nuestra inteligencia. Se trata de vivir con el corazón, y ahora que se ha demostrado que el corazón piensa y tiene su cerebro entiendo más mi forma de ser y mis acciones que, por otra parte, he tenido siempre claras.
La mañana del 8 de mayo de 2012, Nicolas Sarkozy, presidente en funciones, y François Hollande, presidente electo, participaron conjuntamente en el acto oficial del 67 aniversario del fin de la II Guerra Mundial. Era la primera foto conjunta, tras la resaca electoral que dio la victoria al socialista Hollande sobre el centrista Sarkozy, para presidir la V República Francesa los próximos cinco años.
Los recortes o el cierre de grifos parece ser la piedra angular de la acción del actual Gobierno de España. Ahora le toca el turno al Renfe Mercancías, justo cuando se empezaba a mejorar algo el servicio que presta. Solución: retirar la subvención.
Las funciones y efectividad reguladora, fiscalizadora y sancionatoria del Banco de España (BdE) y Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) están en entredicho permanentemente. Asistimos últimamente al selectivo control, informes de solvencia e intervenciones sobre bancos y cajas. Las sonrojantes, intolerables, injustas y desproporcionadas pensiones y despidos de sus directivos agravian a los que trabajamos y cotizamos para que nuestro país sobreviva a pesar de estos desvergonzados. Nadie devuelve, además, un euro tras llevarse dineros ajenos. Vergüenza ajena.
Se veía venir, el matrimonio de circunstancia que nació hace tres años entre el PSE-EE y los populares vascos, y que ha permitido a Patxi López hacerse con las riendas de la Lehendakaritza, ha saltado por los aires. No se sabe, todavía, si ha sido con voladura controlada o por el interés mutuo de separarse antes de las próximas elecciones autonómicas, previstas para el mes de marzo del año que viene.
Hace pocos días, mi buen amigo Jesús Loscertales me recordaba en Sevilla la existencia, al menos teórica, del quite del perdón.
Desconfío siempre de todos aquellos que se llenan la boca con palabras para acabar no diciendo nada o, lo que es peor aún, siendo correa de transmisión de la unicidad de un pensamiento que ha renunciado a recrearse en ideas y que únicamente es capaz de expresarse mediante consignas, que son como las órdenes cuarteleras que el sistema da a los que se pliegan a sus cada día más inútiles y estériles exigencias.
El reciente informe de las Naciones Unidas sobre la felicidad no debe sorprender a países como Perú, donde la guerra civil ha sido una constante histórica, alentada casi siempre desde fuera, inclusive entre las comunidades más antiguas que habitan en la geografía de los Andes.
Cuando una cooperativa de mi pueblo logró zafarse hace unos años del montón de pimientos sucios y papas con arena para dar el salto al envasado y los operarios uniformados, una maestrita pija, amiga mía, me reveló su disgusto con el cambio y su decisión de no ir más a comprar, porque a ella le gustaba entrar con sus tacones y su bolso a juego entre el rudimento de los agricultores descargando y la algarabía terrosa de la clientela manoseándolo todo.
En estos días de marzo, con sus fechas significativas: el día del padre, el día internacional de la mujer o incluso el día de la igualdad salarial, he hablado con muchas personas sobre sus madres, sus padres, sobre cómo fue su infancia y sobre cómo todo esto les ha convertido en los hombres y mujeres que son hoy. Algo tan lógico y sensato no suele, sin embargo, ser tenido en cuenta desde el ámbito económico. La infancia es una etapa en la que se fragua la personalidad de cada individuo y comienza a consolidarse el porvenir de la sociedad.
El autor de este artículo cuestiona la condena del Tribunal Supremo a Baltasar Garzón, pese a reconocer que el mediático exmagistrado “es la carrera de lo excesivo, lo heterodoxo”.
Yo también sentí ayer noche el desconcierto al conocer la sentencia de nueve ciudadanos sobre Camps y Costa, decisión que coincidía con las propuestas conservadoras anunciadas a la mañana por Gallardón en materia de justicia. Medidas políticas del nuevo ministro de Justicia, todas ellas con mucha carga ideológica y grandes dosis de populismo.
Vita fue Penélope. Estaba recién casada, sin acariciar aún la veintena, cuando Rocco, su joven marido tuvo que alistarse para ir a la guerra, una guerra que le condujo hasta el campo de concentración de Auschwitz, donde sus habilidades y su maestría como ebanista, le hicieron escapar de la muerte con el único arma de un cincel y una cabeza bien “amueblada”.
Mientras ustedes se encuentren leyendo este artículo yo estaré volando hacia El Cairo con una delegación de la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género, que presido. Hoy más que nunca queremos abrazar con la palabra, la música y la poesía la revolución que las mujeres egipcias están llevando a cabo en su país y en sus vidas.
La historia sumerio-hebrea de Caín y Abel es la escenificación de uno de los cambios más dramáticos en la historia no escrita de la humanidad: el paso del mundo nómada y pastoril al de la agricultura. Abel, el bueno, era el hermano pastor: Caín, el asesino, no sólo mata a su hermano convirtiéndose en criminal, sino que también representa el fin de una era
Ciertamente no sé cómo vamos a salir de esta crisis, pero lo que sí estoy seguro es que tarde o temprano vamos a salir de ella. Es más, por primera vez desde hace dos siglos en Europa, espero, deseo y estoy convencido de que es posible que superemos la crisis sin que sea necesaria una traumática guerra, europea o mundial.
A raíz de las movilizaciones populares en países de mayoría árabe y musulmana, se han vivido una amalgama de acciones ciudadanas de calado pacífico, cuyas protagonistas más destacadas han sido, sin duda alguna, las mujeres. Movidas por inquietudes cívicas y políticas, e incluso para algunas religiosas, ellas han venido a reclamar un espacio legítimo ante el diseño de los nuevos Estados que se tendrán que configurar.
“Esto se va terminar pronto. O nos matamos o llegamos”. Esto era lo que repetía en mi cabeza mientras Jamie me llevaba de paquete hacia el pub de Canterbury donde nos reuniríamos con la gente del club motero de la UKC. ¿Como podía sentir terror y mientras Jamie estaba disfrutando como nunca, a más de 100 MPH, mientras volábamos por una carretera de doble sentido sin arcén? ¿Se puede hacer antropología de tu propia sociedad? El extrañamiento, su distancia física o espiritual, es la herramienta del antropólogo que alimenta el ejercicio de ponerse en el lugar del otro.
La mayoría de los varones que conozco, de muy diversa edad y condición, afirman que las mujeres en España en estos momentos tienen prácticamente las mismas oportunidades que los hombres para hacer lo que quieran. Implícitamente, lo que se dice es que la desigualdad es cosa del pasado y que las mujeres que protestan se quejan de vicio.
Hace años, en el debatir de una mesa redonda sobre el amor desde la perspectiva de género, una mujer del público afirmó: “Los hombres o no saben o no pueden amar de verdad”. En el momento, sentí profundo malestar e incluso argumenté en contra de semejante sentencia. Sin embargo, días, meses y años después, necesité repensar todo y aún ando ahí.